Los rinocerontes enfrentan una nueva amenaza, esta vez, en Kenia: el mal uso de antibióticos. Esto se debe a que, por un sobre uso a nivel global de los mismos, los animales -e incluso las personas-, se están volviendo inmunes a ellos.

El abuso de antibióticos ha sido una práctica común en este país en el Este de África por décadas, aplicándolo en exceso en el ganado y en consumo humano, utilizado para enfermedades no bacterianas o sin concluir el tratamiento.

“Vemos que la mayoría de estos patógenos resistentes la gente los elimina a través de desechos que siguen su camino río abajo y afectan a estas especies en peligro de extinción", sostuvo Collins Kebeni, estudiante de la Universidad de Maseno.

En el caso de estos animales, los rinocerontes son muy susceptibles a la enfermedad bacteriana tuberculosis bovina y su resistencia a los antibióticos dificulta su tratamiento. Este no es un dato menor ya que los rinocerontes se encuentran en un estado de peligro crítico.

Una especie en peligro de extinción

Si bien a comienzos del siglo XX había más de 500.000 rinocerontes salvajes, para 1970, la población de está especie cayó a tan solo 70.000, según la International Rhino Foundation. Hoy, solo quedan 29.000 individuos en todo el mundo, de los cuales un 5% viven en Kenia.

¿A qué se debe esta disminución tan rápida de los rinocerontes? Más que nada, a la caza furtiva para el tráfico de especies. A pesar de que el comercio internacional de cuerno de rinoceronte se prohibió en 1977, la demanda es alta, particularmente en Vietnam.

En África, los cazadores matan tres o más rinocerontes por día para alimentar la demanda de sus cuernos en el mercado negro. Hoy en día, se calcula que cada año más de 1.200 rinocerontes son sacrificados, según la World Wide Fund (WWF).

La segunda gran causa de su muerte es la fragmentación o pérdida de su hábitat, como le sucede a muchas otras especies. Las poblaciones quedan aisladas o arrinconadas por la expansión agrícola, los asentamientos humanos y las infraestructuras, como carreteras y presas. Cada vez existen menos corredores ecológicos por donde puedan desplazarse sin peligro de un lugar a otro.

Además, es inminente la necesidad de que los líderes mundiales tomen la decisión política de frenar la corrupción del mercado negro, implementen políticas más fuertes y sostengan sus compromisos en tratados internacionales para la protección de esta especie.

Fuentes

Reuters