Nació Zeya: el leopardo del Amur que renueva la esperanza nació en el Zoológico de Dartmoor, Reino Unido, donde celebran su llegada.

Se trata de la cría del felino más raro del planeta pues se encuentra en estado crítico y quedan menos de 120 ejemplares en libertad.

El nacimiento de Zeya, una cría de leopardo del Amur, se convirtió en una noticia que trasciende fronteras. El Zoológico de Dartmoor, en Reino Unido, confirmó la llegada del cachorro en 2025 y destacó que se trata de un hito clave para los programas internacionales de conservación. La especie está catalogada en peligro crítico de extinción y es considerada el gran felino más raro del mundo.

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Este suceso representa un paso clave en los esfuerzos internacionales por preservar al animal. (Imagen: elcronista.com)

El leopardo del Amur: el felino más escaso del planeta

El leopardo del Amur (Panthera pardus orientalis) habita principalmente en zonas boscosas del extremo oriente ruso y en regiones del noreste de China. Su población silvestre es extremadamente reducida: se estima que quedan menos de 120 ejemplares en libertad.

Entre las principales amenazas que enfrenta se encuentran:

La disminución de presas naturales

Su pelaje espeso y moteado le permite soportar temperaturas extremas, lo que lo convierte en un felino único adaptado a climas fríos.

Desde el Zoológico de Dartmoor señalaron que la llegada de Zeya representa una contribución significativa al programa europeo de reproducción de especies amenazadas.

Los nacimientos en cautiverio controlado forman parte de estrategias internacionales que buscan:

Cada cría es fundamental para sostener el equilibrio genético de una especie que se encuentra al borde de la desaparición.

Por qué su nacimiento genera esperanza global

Más allá del impacto simbólico, este tipo de noticias visibiliza la situación crítica de la biodiversidad mundial. El leopardo del Amur es un indicador del estado de los ecosistemas forestales del noreste asiático.

La llegada de Zeya no resuelve la amenaza que enfrenta la especie en su entorno natural, pero sí refuerza la importancia de los programas de conservación y cooperación internacional.

En un contexto donde muchas especies disminuyen año tras año, cada nacimiento se convierte en una señal alentadora para científicos, ambientalistas y organizaciones que trabajan por evitar la extinción.