Cuando el cáncer de mama se detecta a tiempo, su pronóstico es muy positivo, ya que los tratamientos han avanzado mucho en los últimos años.

Sin embargo, aun muchas mujeres no tienen el hábito de realizarse un autoexamen una vez al mes, para saber cuándo es necesario acudir al médico para confirmar si tienen un inicio de cáncer. 

Hacer el autoexamen de mamas una vez al mes es el mejor método para prevenir este tipo de cáncer y, además, resulta uno de los primeros pasos para un cuidado responsable del cuerpo femenino.

Las mujeres que aun menstrúan deberían realizar el examen cada mes entre 7 y 10 días después del inicio de su período, cuando las mamas están menos sensibles. Las mujeres que ya no mestrúan pueden hacerlo cada primero de mes, para realizarlo siempre en la misma fecha y no olvidarse.

Practicar el examen regularmente es indispensable para que cada mujer aprenda lo que es normal en sus senos. Este conocimiento puede ayudarla a identificar cualquier cambio mínimo que deberá ser reportado al médico inmediatamente.

A) Exámen visual

1. Parada frente a un espejo, con los brazos en la cintura, observa los senos buscando cambios en la forma, tamaño o color en las mamas o la piel.

2. Estando en esa posición, realiza presión en la cintura con las manos y observa si hay retracciones o cambios en la piel de las mamas o en el pezón. Observa lo mismo elevando los brazos.

Los cambios que deben buscarse son:

• Abultamiento o "bolita" en la mama o la axila.
• Cambios en el tamaño y/o forma de la mama.
• Fruncimientos, hoyuelos, y/o enrojecimiento de la piel de la mama.

B) Palpación

1. En la ducha, examina tus pechos en forma circular desde la axila hasta el pezón, sin levantar los dedos.

2. Luego, acostada en la cama, con una toalla enrollada bajo el hombro, palpa toda la mama, la axila y el pezón, con movimientos circulares y radiales buscando masas que no sean normales.

3. Comprime el pezón con los dedos índice y pulgar para confirmar que no hay salida de secreción.

El autoexámen es un método eficaz de detección temprana del cáncer que debe realizarse incluso cuando se hagan periódicamente mamografías, porque a veces pueden detectarse anormalidades que el estudio médico no encuentra. 

Se recomienda comenzar a realizarlo en la adolescencia y continuarlo toda la vida, siempre como complemento de los controles ginecológicos regulares.