La musicoterapia es el uso de la música y sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) para tratar tanto el cuerpo como la mente, y satisfacer necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales o cognitivas.

Estos tratamientos, que sirven para facilitar la comunicación, promover las relaciones interpersonales, y estimular el movimiento, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos, son realizados por musicoterapeutas profesionales sobre un paciente o grupo. Pero también puedes realizar algunos ejercicios en tu casa, y aprovechar los beneficios de la música para centrarte en conseguir tus objetivos, para relajarte, para mejorar tu concentración, y con muchos otros fines.

Las actividades musicales se hacen de diferentes maneras: a veces se escucha la música de forma más pasiva, y otras se responde, con sentimientos, pensamientos y manifestaciones de afecto o desagrado. La terapia no consiste solo en escuchar la música, sino sobre todo en expresar lo que con ella se siente. Además, estos ejercicios desarrollan la inteligencia musical, que está vinculada a habilidades ancestrales y profundas del cerebro.

A continuación, podrás aprender dos ejercicios. El primero de ellos te servirá para relajarte y para aliviar cualquier tipo de dolor y tensión. Es un ejercicio sencillo que está indicado para cualquier afección: tanto para solucionar alguna molestia leve para la que no quieras tomar medicamentos, como los dolores menstruales; como para dolores severos en pacientes avanzados de enfermedades crónicas que ya no responden a los analgésicos. El segundo es un "ejercicio de intencionalidad", que te servirá para centrar tu atención y energía cuando tengas por delante un objetivo que cumplir.

Este ejercicio se basa en aprovechar los beneficios de la música para restablecer la armonía del cuerpo, alejando el dolor. Puedes hacerlo cuando sufras dolor de ovarios, dolor de cabeza, alguna lesión muscular, y también para dolores severos causados, por ejemplo, por enfermedades crónicas. El ejercicio no soluciona el problema de origen sino que calma el dolor, pero eso lo hace indicado para tratar dolencias que de momento no tienen cura, o para aliviar un dolor cuando todavía no sabes su origen.

Necesitas:

- Auriculares (puedes usar parlantes, pero es mejor escuchar tú solo para enfocar mejor la atención y no molestar a otras personas)

- Una grabación de música que te guste. Lo mejor es que sea tu música favorita. Es ideal que sea un ritmo rápido y animado, pero si te hace sentir mejor la música relajante también está bien. Algunas personas lo hacen con otro tipo de grabaciones, por ejemplo, relatos de cuentos.

Ejercicio:

1. Marca el ritmo de la música con alguna parte del cuerpo, que puede ser con un dedo o moviendo la cabeza. Eso te ayudará a concentrarte en la música y no en sus molestias.

2. Fija la mirada en un punto u objeto. Si deseas cerrar los ojos, imagínate algo relacionado con la música y concéntrate en mantener la imagen en la mente, sin desviar de ella tu atención.

3. Escucha la música con un volumen agradable. Si aumenta la molestia, prueba subir el volumen, y luego bajarlo cuando ésta disminuya.

4. Si la música no te ayuda lo suficiente, intenta masajear tu cuerpo al ritmo de la música, cambiar a música de otro estilo, o marcar el ritmo de dos maneras al mismo tiempo (por ejemplo, con una mano y con un pie), para que la concentración en la música sea mayor. Si estás muy cansado, puedes dedicarte a escuchar la música, sin marcar el ritmo ni fijar la mirada, hasta que tengas ánimos de hacerlo de nuevo.

2. Ejercicio de intencionalidad

Este ejercicio es para un plano más mental, y te ayudará a conseguir cualquier objetivo que te propongas. 

Consiste en elegir una melodía adecuada a tus propósitos y escucharla durante cuatro días seguidos: dos veces al día, por la mañana y por la noche. Cada canción tiene, de acuerdo con los elementos musicales de su composición, diferentes características que la hacen única. Por eso, una melodía que se recomienda para este ejercicio es el Bolero de Ravel, una obra clásica creada por el compositor francés Maurice Ravel en 1928. 

Esta obra es una pieza en tono de Do mayor, símbolo de lo elemental, por eso es muy sensible al oído, pero a la vez es la repetición obstinada de un mismo tema. Eso representa lo cotidiano. Sin embargo, cada reiteración del motivo es diferente por la voluptuosidad progresiva de la instrumentación. Eso la hace una melodía adecuada para utilizar en un ejercicio para promover el enriquecimiento de la vida a partir de la intencionalidad.

Al escuchar esta música, se deberá hacer un esfuerzo por entenderla intuitivamente en relación a la intencionalidad, es decir, por intentar relacionarla con el objetivo que queremos conseguir. Se recomienda no aplicarlo a eventos sofisticados o intelectuales, sino a niveles sencillos de la vida cotidiana: nuestro objetivo puede ser estar más tranquilos, mejorar la relación con nuestra pareja, concentrarnos mejor en el estudio, o tensionarnos menos con el trabajo.

¡Disfruta del poder de la música!

Importante: Debe aclararse que La Bioguía no da consejos médicos ni receta el uso de técnicas como forma de tratamiento para problemas físicos o mentales sin el consejo de un médico, sea directa o indirectamente. En el caso de aplicar con ese fin alguna información de este sitio, La Bioguía no asume la responsabilidad de esos actos. La intención del sitio es solamente ofrecer información de naturaleza general para ayudar en la búsqueda de desarrollo y crecimiento personal.