Vivimos a un ritmo vertiginoso. Nos levantamos temprano, cumplimos obligaciones familiares, personales, domésticas, laborales, sociales. Todo el día corremos detrás de lo que se espera de nosotros, y no paramos de repetir: “¡Qué ganas de tener más tiempo libre!”.

Sin embargo, cuando ese tiempo libre finalmente llega, se convierte en una tortura para muchas personas. ¿Por qué? Porque no tener nada para hacer les genera una ansiedad espantosa, sienten que están perdiendo el tiempo y no pueden quedarse tranquilas. En cambio, viven los momentos de ocio con verdadera angustia.

El psicólogo español Rafael Santandreu le ha puesto un nombre a este problema después de notar que se repetía cada vez más en sus consultas: lo llamó ociofobia.

¿Le podemos temer a los ratos libres?

La ociofobia vendría a ser esa sensación de angustia y fuerte ansiedad que la persona siente cuando no tiene nada para hacer. Es que en una sociedad que prioriza el éxito sobre la felicidad, no hacer nada pareciera ser sinónimo de estar desperdiciando la propia vida.

Así lo sienten las personas que no pueden tomarse un descanso. Si padeces ociofobia, para ti tomarte un fin de semana de relax puede ser la peor de las torturas. Quienes se sienten así, en el fondo han interiorizado la idea de que uno vale más cuanto más hace. Por eso, el tiempo libre implica perder valor personal.

El aburrimiento, el peor enemigo

El estrés propio de jornadas diarias agotadoras y exageradamente demandantes nos termina generando una adicción a ciertos estímulos, que poco tienen de saludables. Nos acostumbramos a estar todo el tiempo sobreexcitados, y eso lleva a que en los momentos de ocio aparezca nuestro peor enemigo: el aburrimiento.

Lo peor del caso, es que el aburrimiento se ve como un enemigo por lo mismo que el tiempo libre genera angustia: significa desperdiciarse. Alguien quieto no es alguien valioso.

Sin embargo, hay muchos estudios que afirman que los momentos en los que no hacemos nada son súper necesarios para nuestra psiquis y, paradójicamente, para mejorar el rendimiento. En los momentos aburridos es donde el cerebro hace nuevas conexiones, repasa la información y tiene buenas ideas. Sin ese tiempo, somos algo así como máquinas.

¿Y qué se puede hacer contra la ociofobia?

Lo cierto es que cualquier situación que nos limite es mala, incluso cuando esa limitación es para descansar. Así que lo primero que deberías hacer si sientes que tienes problemas de ociofobia es entender por qué es importante un descanso apropiado.

Lo ideal, luego, es que cuando puedas tomarte unos días libres, tengas paciencia: en la mayoría de los casos, esa sensación de ansiedad y angustia que te genera tener tiempo libre se pasa cuando bajamos el ritmo vital, y el cuerpo y la mente se acostumbran a la quietud.

Si a pesar de todo sientes que el problema se te está yendo de las manos y que verdaderamente no puedes controlar la ansiedad que te genera tener tiempo libre, al punto que empieza a afectar tu vida, deberías consultar con un especialista.

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Fuentes:

ABC

La Mente es Maravillosa