El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, detrás del Alzheimer. Entre 120.000 y 150.000 personas la padecen, y cada año se diagnostican unos 10.000 nuevos casos.

El 70% de las personas diagnosticadas de Parkinson tienen más de 65 años; y eso significa que 2 de cada 1000 mayores de 65 años y 4 de cada 100 mayores de 85 años la padecen, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).  Pero no es una enfermedad exclusiva de los mayores.

El mal de Parkinson provoca la muerte de ciertas células del cerebro, que son las que ayudan a controlar el movimiento y la coordinación. Por eso, quienes tiene Parkinson presentan temblores o agitaciones involuntarias en el cuerpo, y dificultad para caminar y moverse.

Esas dificultades motrices se acompañan de síntomas no motrices: el dolor (presente en el 60% de los pacientes), fatiga (50%), psicosis (50%), somnolencia diurna excesiva (hasta 84% de los pacientes) o insomnio (55%), y a veces un deterioro cognitivo leve.

Las neuronas involucradas con el mal de Parkinson son las que producen dopamina, y cuando la enfermedad se presenta mueren lentamente (aquí puedes leer más sobre la dopamina si quieres saber realmente cómo funciona).

Sin la dopamina, las células que controlan el movimiento no pueden enviar mensajes a los músculos. Esto hace que sea difícil controlarlos. El daño empeora lentamente con el tiempo y nadie sabe qué causa el desgaste de estas neuronas.

Según los médicos, el diagnóstico del Parkinson se realiza observando los síntomas, y en la mayoría de los casos se llega a un diagnóstico firme cuando aparece el temblor. Sin embargo, entre un 30 y 40% de los pacientes no presentan temblores visibles y por eso la detección sigue siendo tardía.

Según el Dr. Javier Pagonabarraga, de la Sociedad Española de Neurología, la detección temprana es importante porque hay una fase en la cuál la respuesta al tratamiento es excelente.

Síntomas tempranos

Los síntomas más habituales, que pueden aparecer en distinto orden, son:


Datos que deberías conocer

1. No afecta solo a los mayores

Aunque esté relacionada con el avance de la edad, el Parkinson no es una enfermedad exclusiva de las personas mayores, ya que cada año se detectan 1.500 nuevos casos entre pacientes menores de 45 años y también existen casos en la que la enfermedad puede iniciarse en la infancia o en la adolescencia.

2. Está relacionado con la depresión

Según explican médicos de la Sociedad Española de Neurología, en un gran número de pacientes la depresión puede ser la primera manifestación del Parkinson. También puede manifestarse con problemas de memoria, pérdida de olfato, estreñimiento, alteraciones urinarias, disfunción sexual y trastornos del sueño.

3. El 2% de los mayores de 65 lo padece

2 de cada 1000 mayores de 65 años y 4 de cada 100 mayores de 85 años la padecen, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

4. Está vinculado con la dopamina

El Parkinson aparece cuando las neuronas que producen dopamina (neurotransmisores) comienzan lentamente a morir. Por eso se vincula también con la depresión, ya que la dopamina nos hace sentir bien.

5.  Los alimentos antioxidantes son la mejor manera de prevenir el Parkinson

Se recomiendan para la prevención el consumo regular de té verde y de ginko bilboa, que también previene el alzheimer, y de todo alimento con vitamina E y vitamina C.

6. El café podría prevenir el Parkinson

Existe debate al respecto, porque, si bien estimula la producción de dopamina, en otros aspectos deteriora la salud en general. Aquí puedes leer más sobre los beneficios de beber café para una larga vida.

7. Las personas que hacen ejercicio físico tienen menos riesgo de tener Parkinson

Realizar actividad física de forma frecuente puede resultar un componente especialmente relevante a la hora de proteger el síntoma principal de este trastorno, que es el motriz, y para mantener el cerebro saludable.