De desecho a proteína: la revolución del bagazo de cerveza es un subproducto millonario que durante años fue subestimado.

La industria cervecera genera millones de toneladas de residuos cada año. De ese total, el bagazo de cerveza —el grano de cebada que queda tras el proceso de maceración— representa cerca del 85% de los desechos sólidos del sector a nivel mundial.

Durante décadas fue considerado un subproducto sin valor estratégico. En países como Estados Unidos, el volumen anual alcanza cifras gigantescas y, cuando termina en vertederos, contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero.

Frente a este escenario, la reconversión del bagazo comenzó a ocupar un lugar central en las agendas de sostenibilidad y economía circular.

La revolución del bagazo de cerveza es un subproducto millonario

Lejos de ser un simple descarte, el bagazo conserva una notable riqueza nutricional. Tras el proceso cervecero mantiene un alto contenido de proteínas, fibra y energía, lo que lo convierte en un recurso atractivo para nuevas aplicaciones alimentarias.

Tradicionalmente se utilizó como alimento para ganado o para compostaje, aunque grandes volúmenes quedaban sin aprovechar. Esta brecha entre su potencial real y su uso efectivo impulsó a la comunidad científica a explorar alternativas de mayor valor agregado.

Hoy, el bagazo de cerveza aparece como una oportunidad concreta para reducir impactos ambientales y, al mismo tiempo, generar nuevas fuentes de proteína.

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Bagazo de cerveza: el nuevo oro proteico (Imagen: www.infocampo.com.ar)

Innovación biotecnológica: de residuo a proteína de alta calidad

En Singapur, investigadores de la Universidad Tecnológica de Nanyang desarrollaron un método de fermentación capaz de extraer proteínas de alta calidad a partir del bagazo. El proceso utiliza un hongo que degrada la estructura del grano en apenas tres días, facilitando su transformación en ingredientes aptos para el consumo humano.

Este avance abrió la puerta a aplicaciones en alimentos funcionales e incluso en la industria cosmética.

Carne cultivada y nuevas texturas alimentarias

El potencial del bagazo también se vincula con el desarrollo de carne cultivada. Uno de los principales desafíos de esta tecnología es replicar la textura fibrosa característica de la carne tradicional.

Investigadores del University College London encontraron una solución innovadora a partir de microorganismos asociados a la fermentación cervecera. Mediante el uso de bacterias recuperadas del proceso artesanal, lograron producir celulosa comestible que funciona como soporte estructural para células cárnicas.