En Las Cenizas, un pequeño municipio del estado de Querétaro, México, los cortes de agua que antes duraban días empezaron a durar semanas. Las escuelas suspendieron clases, un brote gastrointestinal se propagó por el barrio y varios vecinos empezaron a considerar mudarse. La comunidad vincula estos problemas con la llegada de grandes infraestructuras tecnológicas a la zona, aunque las empresas involucradas niegan cualquier relación directa.
A miles de kilómetros, en Aragón, España, la situación es diferente pero el debate es el mismo. Ecologistas en Acción Aragón, junto con colectivos como Tu Nube Seca Mi Río, No Es Sequía es Saqueo y el Observatorio DESCA, impulsan el primer litigio legal contra un data center en España. La demanda denuncia lo que describen como un modelo de expansión que está "secuestrando el agua, la energía y el futuro" de la región. El epicentro del conflicto es Amazon Web Services (AWS), que planea expandir su superficie en Aragón de 42,8 hectáreas a casi 400, con el respaldo del gobierno regional y la oposición creciente de comunidades locales que preguntan qué hay de interés general en esa decisión.
Dos territorios, dos conflictos distintos, una misma pregunta de fondo: ¿qué le pasa al planeta cuando la inteligencia artificial crece sin límites visibles?
Qué es un data center y por qué la IA los multiplica
Un data center es, en términos simples, un edificio lleno de servidores que procesan y almacenan datos de forma continua. No tienen horario. No descansan. Para funcionar necesitan grandes cantidades de electricidad, y para que esa electricidad no los destruya, requieren sistemas de enfriamiento que consumen agua en cantidades industriales.
Durante décadas, estas instalaciones existieron en relativa discreción. Su crecimiento era gradual y técnicamente contenido. Lo que cambió fue la inteligencia artificial. Entrenar un modelo de IA, responder millones de consultas simultáneas, generar imágenes o procesar texto en tiempo real: todo eso requiere una capacidad computacional que multiplica exponencialmente la demanda de infraestructura. El resultado es una carrera global por construir más data centers, más grandes y más rápido, en cualquier lugar que tenga tierra disponible, agua cercana y electricidad barata.
El mercado global de data centers está valuado actualmente en 242.700 millones de dólares y se espera que esa cifra se duplique antes de 2032, según el Foro Económico Mundial.
La escala del problema: del dato al territorio
Los números son difíciles de visualizar hasta que se traducen en consecuencias concretas. En Irlanda, los data centers ya consumen más del 20% de la electricidad del país, lo que ha obligado a los operadores a recurrir en algunos casos a combustibles fósiles para cubrir la demanda. En Chile, los acuíferos de ciertas regiones enfrentan presión creciente por el consumo hídrico de estas instalaciones. En Sudáfrica, donde los cortes eléctricos son estructurales, la llegada de grandes centros de datos tensiona aún más una red que ya opera al límite.
No se trata de casos aislados sino de un patrón que se repite en distintos contextos: la infraestructura digital llega a territorios con redes frágiles o recursos limitados, y los presiona de maneras que las comunidades locales no siempre anticiparon ni consintieron.
Aragón: cuando una comunidad lleva a Amazon a la justicia
El caso de Aragón es especialmente significativo porque es el primero de su tipo en España y porque pone en tensión argumentos que se repiten en todo el mundo: desarrollo económico versus impacto territorial, promesas de empleo versus evidencia concreta.
Amazon opera actualmente instalaciones en Huesca, Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro, y prevé construir otras dos plantas en Zaragoza y La Sotonera. El gobierno regional facilitó ese proceso aprobando medidas para agilizar permisos y reducir cargas fiscales a las tecnológicas, con el argumento del interés general y la promesa de miles de empleos y una inversión de 33.700 millones de euros.
Sin embargo, activistas y expertos señalan que las promesas de empleo son difíciles de verificar, y que la experiencia internacional muestra que los data centers generan muy pocos puestos de trabajo locales una vez terminada la construcción. Desde Amazon sostienen que se trata de "una decisión empresarial validada por la Administración y en coordinación con los actores locales". Los colectivos que impulsan el litigio, en cambio, piden que la justicia determine si ese proceso respetó realmente los derechos de las comunidades y el medioambiente.
El Tribunal Superior de Justicia de Aragón estableció el 20 de marzo de 2026 como plazo para presentar los peritajes técnicos que formalizan el contencioso. Para financiar la defensa legal, los colectivos lanzaron una campaña de micromecenazgo con un argumento central: que la defensa del territorio no debería depender solo de la voluntad de corporaciones y partidos políticos.
Una infraestructura que no se ve, pero que se siente
La inteligencia artificial tiene una imagen etérea: algoritmos, nubes digitales, interfaces limpias. Pero detrás de cada búsqueda, cada imagen generada, cada conversación con un asistente virtual, hay una cadena de consumo físico muy concreta. Electricidad que puede escasear en un barrio. Agua que puede presionar una cuenca. Tierra que puede cambiar de uso más rápido de lo que las regulaciones logran acompañar.
Lo que está ocurriendo en México y en Aragón no son fenómenos excepcionales. Son señales tempranas de un modelo de expansión que avanza a una velocidad que los marcos legales, las redes eléctricas y las comunidades locales todavía están aprendiendo a gestionar.
La pregunta que empieza a circular en foros ambientales, organismos internacionales y municipios afectados, es cada vez más urgente: ¿puede crecer la inteligencia artificial de una manera que no traslade sus costos a los territorios más vulnerables?
En la próxima entrega de esta serie, analizamos qué prometieron las grandes tecnológicas en América Latina cuando llegaron a instalar sus data centers — y qué pasó realmente.
Fuentes:
https://climatica.coop/aragon-primer-litigio-centros-de-datos-espana-amazon/
https://www.nytimes.com/2025/10/20/technology/ai-data-center-backlash-mexico-ireland.html
https://chequeado.com/investigaciones/data-centers-en-america-latina-por-que-las-promesas-de-las-big-techs-no-coinciden-con-la-evidencia/