Mindfulness no es más que llamar con otro nombre a estar en el presente, a vivir en el aquí y ahora con total consciencia. Esto que suena tan evidente es una práctica que a la mayoría de las personas no le resulta tan sencilla.

Constantemente nos encontramos tironeados por nuestro pasado, pensando por qué dijimos o hicimos tal o cual cosa, o por qué no. Nos preguntamos por qué las cosas sucedieron así, aunque bien sabemos que no podemos modificar lo que pasó. De todas formas, ahí nos quedamos, con culpa, enojos, resentimientos, o simplemente deseos de volver el tiempo atrás.

De la misma manera nos sucede con el futuro. Vivimos pensando qué haremos la próxima hora, día, mes o año. Proyectamos porque nos han enseñado que eso es sinónimo de madurez. Y esa proyección muchas veces nos genera ansiedad, estrés, o falsas expectativas porque creamos un futuro utópico que poco se ajusta a lo que realmente queremos para nuestra vida.

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Entre ese pasado que nos tironea y ese futuro que nos empuja, vivimos, respiramos, sentimos. Y todo eso sucede ahora, mientras lees esta nota. ¡Y así como sucede se extingue en un segundo y pasa a formar parte de tu pasado!

Por eso, lo mejor que puedes hacer para tu vida, para calmar la ansiedad, disminuir el estrés, dimensionar los problemas de forma real, y tomarte las cosas de una manera más positiva es practicar mindfulness en tu vida cotidiana.

La práctica de la atención plena te ayudará a concentrarte en tu presente, tomando registro de todo lo que perciben tus sentidos, como si se tratase de una meditación.

¿Quieres saber cómo hacer para practicarlo en tu día a día?

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Sé consciente de tu despertar

Intenta no despertarte siempre de forma brusca y sin tiempo. Tómate cinco minutos desde la cama para percibir cómo empieza a activarse tu cuerpo, como si fuera una corriente eléctrica que comienza a hacer funcionar cada parte de ti.

Desayuna con consciencia

Tómate el tiempo para desayunar como si fuera un ritual de amor propio. Prepárate un desayuno que te guste. Sé consciente de sus ingredientes y de cómo los combinas. Para comerlo, siéntate y presta atención a los sabores. Date tiempo para disfrutar del olor del café, si es que lo tomas. Evita salir apurado siempre y comer como si fuera en piloto automático.

Disfruta de tu baño

¿Cuán consciente eres de tu manera de bañarte? La próxima vez que lo hagas presta atención a los sonidos, los aromas, las texturas. No es necesario que pases mucho tiempo bajo la ducha. Lo importante es que agudices tus sentidos para percibir lo que pasas por alto. Ahí se alojan mínimos placeres muy cotidianos que te pueden ayudar a tomar consciencia de tu estar presente.

Camina de forma activa

Cuando camines, no importa adónde vayas, intenta ser consciente de tus pasos, de la manera en que apoyas el pie y se activan tus músculos. Percibe tu alrededor: las personas, los edificios, el paisaje, los olores. Registra tu respiración, el ritmo que va tomando, cómo acompaña el andar de los pies. Observa qué pasa con tus brazos, cómo se encuentra tu columna, tus hombros. Aunque pueda parecerte insignificante, son pequeñas acciones que te quitan de tus pensamientos (proyectando o retrayéndote hacia lo que pasó) y te hacen recordar que la vida está sucediendo en cada instante.

Disfruta tu música

La música reduce el estrés, mejora el humor y estimula la creatividad. Escoge una música que te guste, ponte cómodo, y tómate el tiempo para escucharla realmente, prestando atención a la letra, la melodía, y lo que eso te genera.

Otros beneficios del mindfulness

¿Has probado otros ejercicios sencillos de mindfulness? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente:

Clara