Sabemos que todos los eneatipos transitan un recorrido propio; por lo tanto, a nuestro criterio, cada uno de los nueve genera su propia imagen arquetípica. En el caso del DOS, en dicha imagen veremos a sus alas (UNO y TRES), a sus brazos (OCHO y CUATRO), a sus eneatipos consonantes (en sus ejes con el SEIS y con el SIETE) y al punto ciego, representado por un eje, con un eneatipo en cada extremo (el NUEVE y el CINCO). En la figura podemos apreciar la imagen de los vínculos entre el DOS, en el contacto con los otros eneatipos.

los vínculos Alas

Cada persona desarrolla atributos y características de una o de ambas tipologías contiguas a la suya: las alas. Ellas sirven para equilibrar la tendencia de fondo del eneatipo. Habitualmente, una de las alas se desarrolla una etapa de la vida y nuestra misión consiste en orientarse hacia la otra, a fin de lograr un deseado balance. Esto muchas veces acontece espontáneamente, aun en personas que desconocen el eneagrama.

Las Alas del DOS son: el UNO y el TRES.

¿Cómo es el UNO y qué le trae al DOS?

El UNO es “el idealista”. Su energía se canaliza en el esfuerzo por mejorar la realidad, tanto dentro como fuera de sí mismo (para contribuir a crear un orden moral). Tiene cualidades de líder, estimulando a los demás a superarse a sí mismos. Es ético, confiable, productivo y auto-disciplinado. Valora la honradez y tiende a ser equilibrado en sus juicios. Si el DOS tiene desarrollada el ala UNO, se vuelve más ordenado y objetivo. El UNO le posibilita pasar de ayudar a los otros a ayudarse.

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¿Cómo es el TRES y qué le trae al DOS?

El TRES es “el exitoso”. En él pulsa la vida como un desafío. Le resulta fácil llevar a cabo sus cometidos de manera efectiva y competente, proponerse objetivos y cumplirlos, como así también apasionar a otras personas, motivarlas y capacitarlas. Toda esta energía está dirigida a obtener una alabanza, que es el combustible que mueve su motor. Se distingue por la confianza con la que mira el futuro y la intensidad con la que trabaja. Si el DOS tiene desarrollada el ala TRES, se vuelve más seguro de sí y se despierta su deseo de concretar. El TRES le trae al DOS la posibilidad de pasar del actuar para los demás a actuar para sí.

Los vínculos Brazos

Como mencionamos anteriormente, cada persona desarrolla características de las tipologías ubicadas a su derecha y a su izquierda (las alas) al mismo tiempo que establece un vínculo primario con dos eneatipos específicos, denominados brazos.

Los brazos nos ayudan a identificar indicadores de crecimiento y signos de estrés y, más aún, nos señalan qué cualidades nos hace falta integrar. Los movimientos en ambas direcciones son procesos que ocurren de modo natural. Comprenderlos y reconocerlos en nuestra vida diaria requiere una atenta auto-observación.

Los brazos del DOS son: el OCHO y el CUATRO.

El OCHO es el líder. Es carismático y seductor. Transmite fuerza, intensidad y decisión en su entorno, generando un alto grado de confianza. Siempre es claro y directo a la hora de decir que no, producto de su necesidad de ser respetado. Induce al DOS a cuidarse, ocupándose de sí mismo sin desatenderse, estableciendo límites.


El CUATRO es el creativo. Es introspectivo, sensible, profundo. Tiene una gran necesidad de intimidad que le brinda una especial capacidad de autoconocimiento y honestidad interior. De este modo, invita al DOS a tomar distancia de los demás para poder hacer foco en sí mismo.

LOS Eneatipos consonantes: Ejes

Además de dos alas, dos brazos y dos puntos ciegos, cada eneatipo tiene dos eneatipos consonantes con los cuales constituye un eje. Habitualmente canalizamos la energía de un modo particular; el rol del eneatipo consonante consiste en poner de manifiesto caminos alternativos posibles, generalmente opuestos. Es decir que los eneatipos consonantes se muestran mutuamente, modalidades complementarias.

El DOS y el SEIS constituyen el eje de la relación (del dar al recibir y viceversa). El DOS es “el que da”, el altruista. El amor y la amistad son las dimensiones más importantes de su existencia. Su capacidad de entrega y sus dotes sociales lo conducen a intuir las necesidades del prójimo, a relacionarse y a actuar en consecuencia. El DOS permite al SEIS salir de su inseguridad, generándole entusiasmo al brindarse a los demás. Y el SEIS, siempre embarcado en hacer lo esperado, responsable en el cumplimiento de los compromisos y fiel a las personas y al deber, ayuda al DOS no solo a dar, sino que lo predispone a pedir y, de este modo, poder recibir.

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El DOS y el SIETE comparten el eje de la comunicación (del brindarse al mirarse y viceversa). El DOS es una persona afectuosa, cuidadosa, generosa y empática. Siempre lo encontramos disponible: da lo mejor de sí cuando los demás se encuentran en situaciones de crisis. Le trae al SIETE la posibilidad de comprometerse en el cuidado de los afectos. El eneatipo SIETE contagia su vitalidad y su alegría. Fantasea sobre las infinitas posibilidades que ofrece la vida y no está dispuesto a perderse nada estimulante o gratificante. Esta actitud positiva marca su modo de situarse y de relacionarse. Invita al DOS a mirarse, relajarse y disfrutar de la vida.

LOS Puntos ciegos

Todos los vínculos que establecemos son igualmente significativos y señalan un sendero de crecimiento e integración. Los eneatipos con los que natural o espontáneamente no tenemos buena afinidad o vincularidad, constituyen un eje que denominamos punto ciego.

El DOS es ciego al eje de la contemplación, representado por el CINCO y el NUEVE en cada extremo. En modos opuestos complementarios, el CINCO y el NUEVE le permitirán al DOS conectarse consigo mismo y decirse “estoy bien en soledad”. El CINCO es el “observador”, se aísla para poder observar la realidad y, de ese modo, obtener de ella conocimiento y crecer. En ese aislarse, el CINCO, le trae al DOS la posibilidad de observar que, en ocasiones, tiene un dar intencionado y debe lograr un dar desinteresado. El NUEVE es el “pacificador”, posee una enorme capacidad de tolerar la soledad y el silencio. Es desde este lugar que desarrolla una fina intuición para detectar las necesidades y los intereses de los demás. El NUEVE le trae al DOS la posibilidad de pasar de la hiperactividad al sosiego.​​​​​​​

Esperamos que esta semblanza del eneatipo DOS con todos sus vínculos, los ayude a comprender que al reconocer y compartir nuestros dones específicos y estar receptivos a los aportes de los otros eneatipos, se nos abre un continuo camino de crecimiento.