La computadora laboral ya está encendida, la taza de café caliente está sobre la mesa y los auriculares listos para iniciar la primera de muchas videollamadas que pasarán durante el día. Este escenario se ha vuelto común y cotidiano en época de pandemia. Sin embargo, aún seguimos tratando de asimilar y comprender cómo es un mundo que tiene como protagonistas las reuniones virtuales.

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¿Qué efectos producen las videollamadas?

Así como la música es parte de una orquesta, el silencio es parte de nuestras conversaciones diarias. La falta de respuestas o ausencia de sonido durante una llamada virtual, ya sea por una interferencia o por la baja calidad del video generan un aumento de la ansiedad, las expectativas, y la incomodidad. Está comprobado que los silencios que duran más de un segundo causan una percepción poco amigable, generando malentendidos o roces en la comunicación.

Expertos en análisis de ambientes laborales indican que uno de los motivos por los que movernos de una llamada a otra resulta tan extenuante es que requiere un gran nivel de energía mental. Pero, ¿por qué sucede esto? Tener que relacionarnos frente a una laptop o tablet como intermediario no es tan intuitivo a la hora de decodificar gestos, expresiones, tonos de voz, niveles de las respiraciones, en síntesis, mensajes del lenguaje no verbal.

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Por otro lado, nuestra capacidad de atención se encuentra exigida por compartir el mismo espacio de virtualidad tanto para lo laboral como para las relaciones personales. Solemos usar las mismas herramientas de trabajo para relacionarnos con nuestros amigos y familias. Esta es la razón por las que nos resulta tan agotador sin importar de qué sea la llamada, si es para festejar un cumpleaños, compartir una cena o simplemente jugar un juego online.

6 consejos para mejorar el uso de las llamadas virtuales

En el contexto actual de COVID-19, gracias a la tecnología podemos estar conectados y trabajar desde nuestras casas. Te compartimos algunos consejos para poder sobrellevar el uso excesivo de las videollamadas:

-Reducir la cantidad de reuniones virtuales. Solo agendar las que sean necesarias para no experimentar la fatiga digital.

-Evitar durante las llamadas el modo de vista galería ya que el cerebro, al procesar la visualización de muchas personas a la vez, no tiene la capacidad de focalizarse correctamente.

-Establecer períodos de descanso durante la jornada laboral para hacer ejercicio como yoga o stretching, cambiar de lugar de trabajo, comer un snack o hidratarse.

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-Apoyarse en las comunicaciones tradicionales offline cómo escribir una carta a algún familiar o amigo, tomar notas de reuniones en cuadernos o libretas, entre otras.

-¡No todas las llamadas tienen que ser videollamadas! Tener todas las miradas enfocadas en uno puede ser resultar agobiante. Si no necesitas usar la cámara, considera apagarla para atender tu llamada.

-Utilizar las herramientas de chats, email, servicios de mensajería para encontrar un equilibrio.

-Durante las videollamadas, se aconseja tomarse un tiempo para saber cómo está la otra persona no solo en términos laborales, ya que nos reconecta con las conversaciones de la vida no virtual e inspira mayor comodidad y confianza.

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