En los pequeñosdetalles está la verdadera felicidad. Esto también aplica en los viajes. Muchoscreen que necesitan viajar a las grandes ciudades como Nueva York, Buenos Aireso Bangkok para encontrar la felicidad entre el ajetreo y el caos de millones depersonas que van y vienen. Mientras puedes encontrar cierto confort, no haynada como viajar a un pequeño pueblo para conocer la verdadera felicidad.  


Con un estilo de vida tranquilo, pero a la vez extremo, los pueblos de montaña son la mezcla perfecta para viajeros que buscan una nueva alternativa a las ciudades y las playas. En estos sitios puedes reconectarte con la naturaleza, entender a los filósofos que tenían catarsis al ver los cielos estrellados y los altos picos de la montaña y practicar senderismo, esquí y mucho más.  

Reine, Noruega

De septiembre a abril es el momento perfecto para visitarlo, pues las auroras boreales pueden verse con mucha facilidad en este pueblo que apenas sobrepasa los 300 habitantes. Se ha convertido en un destino turístico, pero sólo para los que esperan conectarse con la naturaleza y consigo mismos.

Puedes hacer kayak, escalar, pasar tiempo con los locales y recorrer la zona montañosa en bicicleta.   

Iruya, Argentina

A 320 km de la ciudad de Salta, este pueblo está a 2780 msnm y sus impresionantes vistas te cambiarán la vida. Hay algo especial en visitar estos pueblos que se encuentran a las orillas de lo Andes, pues es como si al estar en contacto con uno, conectaras con toda la cordillera y sus habitantes.  
El estilo colonial te llevan a sentir nostalgia por un pasado que no no viviste, pero que se preserva en las calles que siempre están inclinadas.  

Hallstatt, Austria

El ganador de los pueblos más hermosos, por lo menos entre los viajeros que frecuentan Instagram, que son casi todos. Hallstatt parece salido de un cuento de hadas y es que además de encontrarse en una zona montañosa de los alpes austriacos, también tiene un bello lago en el que es posible encontrar a muchos cisnes nadando en la orilla.  

El pueblo tiene tal belleza que una compañía minera china decidió replicar la ciudad en su totalidad y ubicarla en Cantón, China. Aunque al principio se ofendieron, los residentes del lugar ahora cooperan con su ciudad gemela para promover el turismo al Hallstatt original.  

Aguas Calientes, Perú

Antes de 1907 no había nada en esa zona, pero la llegada del ferrocarril cambió las cosas. Así como si se tratara del Macondo que creó García Márquez en “100 años de soledad” la tecnología comenzó a traer a los visitantes y hoy Aguas Calientes es un pueblo único en el mundo, pues es un sitio de paso obligado para los que desean quedarse lo más cerca de las ruinas de Machu Picchu.  

En este pequeño y pintoresco pueblo, las vistas llenas de neblina y humedad te harán querer descansar como nunca, pero la vida nocturna es ruidosa y divertida, por lo que tendrás que encontrar tiempo para descansar en otro momento.  

Jasper, Canadá

Este mágico pueblo de Canadá está en medio de las montañas rocosas y visitarlas en invierno no tiene igual. Su agua es de un azul fuerte que te hace pensar que lo ves todo desde un filtro y la naturaleza te rodea a miles de kilómetros a la redonda.   Jasper es perfecto para quienes desean practicar deportes extremos y no les molesta el gélido frío canadiense. Aunque verano es una época perfecta para viajes más tranquilos y cálidos en una de las zonas más hermosas del mundo.  

Un pueblo entre las montañas es una experiencia única. No importa cuantos de estos pueblos visites, la experiencia siempre será nueva, las montañas nunca se verán igual e incluso regresando, aunque todo parezca exactamente igual, te darás cuenta que eres tú quien ha cambiado.