La República de Seychelles es un país formado por 115 pequeñas islas del océano Índico que, en total, forman una superficie de apenas un poco más del doble que la ciudad de Buenos Aires (Argentina).

A nivel mundial, las islas Seychelles son conocidas por sus resorts de lujo, playas vírgenes que frecuentemente encabezan las listas mundiales por su belleza, y por ser un refugio natural. Así, se ha convertido en uno de los destinos turísticos más deseado del mundo, y su economía depende en gran medida de sus visitantes.

Además, es un país que ha sido alabado muchas veces por sus políticas de conservación, asegurando que sus ecosistemas frágiles sobrevivan a la avalancha del cambio climático y de los turistas.

Sin embargo, su popularidad ha creado el conflicto de hallar el equilibrio correcto entre generar ingresos a base del turismo y proteger a sus tan preciados pero vulnerables ecosistemas marinos. En especial, a sus tortugas gigantes.

¿Cómo hallar el equilibrio?

A pesar de su popularidad, y del hecho de que el 60% del PIB proviene del turismo, Seychelles está tratando de evitar el turismo masivo con la intención proteger a sus tortugas.

El gobierno ha estado tomando medidas para establecer un límite realista de turistas que son capaces de hospedar sin destruir los ecosistemas locales. Se espera que un estudio gubernamental genere información al respecto en el futuro cercano.

El gobierno había impuesto una moratoria en 2015 para la construcción de grandes centros turísticos en las tres islas principales de Mahé, Praslin y La Digue. La intención era proteger el ambiente y alentar el crecimiento de hoteles más pequeños administrados localmente.

En islas menos masivas, Seychelles practica la política de "una isla, un resort" para reducir el número de visitantes. Controlando la cantidad de habitaciones de hotel disponibles, el gobierno limita la cantidad de turistas que asisten a las islas.

Pero a pesar de estas medidas, desde 2008 hasta 2018, la cantidad de turistas se ha duplicado hasta alcanzan los 360 mil. Las autoridades creen que un límite razonable sería 500 mil, lo que les permite aprovechar el ingreso turístico, pero a la vez proteger a sus animales, su vegetación y sus aguas.

Un santuario de vida

En los últimos años, Seychelles ha sido reconocido internacionalmente por su compromiso con la economía azul, que propone balancear la necesidad por el desarrollo económico con el uso responsable y sostenible de los recursos naturales, particularmente del agua.

Las islas son consideradas un punto importante de biodiversidad en el océano Índico y en el mundo. La mayor parte de los seres vivos que allí habitan son una combinación de especies asiáticas y africanas.

Sin embargo, el aislamiento del territorio también ha motivado el desarrollo de especies únicas en el mundo, como el drongo de Aldabra, una especie de ave. Además, posee una enorme variedad de plantas, anfibios, reptiles, aves, peces y corales.

Particularmente famosas son las tortugas gigantes de Aldabra, que provienen del mismo atolón que el drongo, y también son únicas en el mundo. Es la tortuga más grande del planeta, llegando a medir hasta un metro de longitud y pesar 250 kilos.

Con las medidas que tomó Seychelles para limitar el turismo y proteger a sus especies, sumadas a la creación de parques nacionesl, a lo largo de los años ha protegido alrededor del 50% de la superficie de las islas y muchas de sus costas.

¿Qué piensas de estas medidas para limitar el turismo?

Fuente:

Phys

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