Durante muchas generaciones, se han contado cuentos sobre emperatrices y reinas con vidas soñadas: vestidos increíbles, castillos de ensueño y príncipes azules que las acompañan durante toda su vida.

Sin embargo, la realidad de estas emperatrices estuvo lejos de lo que se detalla en estos cuentos y que han formado parte de las personalidades y sueños de muchas personas: hombres y mujeres.

Y es que con el cambio cultural que se está viviendo se empezaron a cuestionar muchas cosas que se daban por hechas y que fueron herencia durante muchos años. Entre ellas, estos cuentos donde estas emperatrices siempre quedaban a la espera de un príncipe azul, con personalidades débiles y con actos violentos en muchas oportunidades.

Sin duda, ni las emperatrices de aquel entonces- ni las de ahora- llevan esa vida de ensueño. Si bien es difícil hacer un listado de las reinas y princesas que han tenido la vida más trágica, en esta oportunidad, queremos destacar a las emperatrices Cleopatra, María Antonieta y Sissi: exposición, castigo social, soledad y asesinatos fueron algunas de las vivencias que marcaron sus trágicas existencias.

Sissi: emperatriz de Austria

Si bien globalmente es conocida por su apodo Sisi, que luego fue transformado en Sissi, algunos investigadores sostienen que en realidad su apodo era Lisi. Esto se debe a que su nombre era Isabel de Baviera (Elisabeth Amelie Eugenie Herzogin in Bayern en alemán).

Hija del duque Maximiliano de Baviera y de la princesa real Ludovica de Baviera, nació el 24 de diciembre de 1837 en Múnich y fue la cuarta de diez hermanos. Vivió rodeada de naturaleza en el Castillo de Possenhofen, a orillas del lago Starnberg.

Si bien este lugar era pequeño y considerado primitivo para los estándares reales, a Isabel le encantaba ya que contaba con un increíble paisaje, rodeada de bosques y altas montañas, además de estar en contacto con animales. Por eso, se dice que para su época era una pionera en lo que fue el cuidado de los recursos naturales.

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Si bien todo estaba dado para que su hermana Helena fuese la emperatriz, lo cierto es que el emperador de Austria, Francisco José, se reencontró con su prima Sissi y supo de inmediato que quería convertirla en su esposa y en 1854 se celebró la boda en la iglesia de los Agustinos de Viena.

A partir de este momento comenzaron los momentos trágicos en la vida de Sissi, quien se encontró en un lugar que poco tenía que ver al que ella se había criado. Su marido no podía dedicarle el tiempo que merecía y debió padecer los ataques de su suegra, archiduquesa Sofía, quien criticaba sus hábitos, vestidos y costumbres.

Sissi tuvo dos hijas, Sofía y Gisela, pero la archiduquesa se impuso desde el momento en que nacieron en la educación de las niñas, considerando que Isabel era una inexperta e incapaz de criar a sus propias hijas.

Aquí vendría una gran tragedia para Sissi: en 1857 iban a viajar a Hungría pero la madre de Francisco José se opuso a que las niñas los acompañen. Sin embargo, Isabel defendió con firmeza su decisión y se las llevó. La insalubridad de algunas regiones provocaron que la pequeña Sofía contrajera disentería y muriese en Budapest, el 29 de mayo de ese año.

Isabel se sintió culpable y delegó en su suegra la educación de Gisela. La emperatriz cayó en una depresión que ni siquiera fue superada con el nacimiento de su tercer hijo Rodolfo. Por una enfermedad pulmonar tuvo que alejarse de Viena y viajó a la isla de Madeira y luego a Corfú. Allí, comenzó a viajar constantemente por Hungría, Reino Unido, Grecia y en la Riviera Francesa. Totalmente recuperada, regresó en agosto de 1862.

Ya más establecida, y con una belleza inigualable de la se hablaba en todos lados y por la que fue considerada una de las emperatrices más hermosas de Europa, estaba harta de ser reconocida por ello y a partir de sus 35 años dejó de retratarse y decidió ocultar su rostro detrás de un abanico y protegerse con una sombrilla de la mirada de los curiosos.

Tiempo después, tuvieron a su cuarta hija, María Valería, pero un nuevo hecho trágico marcaría su vida: su hijo Rodolfo se quitó la vida junto con su amante, Mary Vetsera. Totalmente depresiva, en señal de pena, vistió de luto el resto de su vida y nunca más protagonizó un acto oficial. Comenzó a viajar nuevamente y a aprender nuevos idiomas, sobre todo el griego.

Tal vez para compensar su ausencia, ella fue quien motivó a su marido para que se hiciera amante de la actriz de teatro, Katharina Schratt, quienes permanecieron juntos hasta la muerte del emperador en 1916.

Para continuar con su vida llena de penas y actos fatales, cuando pasaba unos días por Ginebra en 1898, decidió dar un paseo de incógnito. El anarquista italiano Luigi Lucheni la reconoció, la siguió unos metros y la asesinó con un cuchillo. Murió a sus 60 años.

María Antonieta de Francia y Austria

Hija del emperador Francisco I de Austria y la emperatriz María Teresa de Austria, María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena (en alemán, Maria Antonia Josepha Johanna von Habsburg-Lothringen) nació el 2 de noviembre de 1755 en Viena. Ya su fecha de nacimiento fue un mal augurio para la población ya que era el día de los difuntos. Sin embargo, su infancia fue tranquila hasta que el primer suceso trágico ocurre: su padre muere de un ataque de apoplejía.

El primer problema de María Antonieta era que apenas sabía escribir, contaba con una ortografía mala y no sentía interés por la lectura, por lo que sus conocimientos sobre historia y literatura eran bastante escasos, y con tan sólo 12 años debía hacerse cargo de Francia.

Así, la archiduquesa austríaca en 1770 llegó a Estrasburgo para contraer matrimonio con "el delfín de Francia", su primo hermano, el duque de Angulema Luis Antonio, que asumió el trono en 1774 con el nombre de Luis XVI. La boda acababa con más de dos siglos de enfrentamientos entre los Habsburgo y la monarquía gala.

Una vez instalada, María Antonieta aceptó contar con distintos profesores que la ayudaran a convertirse en una verdadera princesa. Hasta entonces había sido bien recibida por el pueblo. Sin embargo, con el tiempo tomó fama de ser una mujer frívola, con gustos caros y despilfarradora.

Esta situación, en la actualidad, sería muy mal vista dado no sólo por la conciencia social, en países donde la pobreza e inflación son un problema, sino también por la parte ambiental. Hoy en día, se espera que el consumo consciente sea un hecho en todas las personas.

Más allá de esto, de María Antonieta se conoció que ejerció una fuerte influencia política sobre su marido, que ignoró la miseria del pueblo y, con su conducta, contribuyó al descrédito de la monarquía en los años anteriores a la Revolución Francesa. Ya en sus cartas a su madre podía verse cómo lamentaba su vida matrimonial, aunque reconocía que su esposo pagaba y respetaba todos sus gustos.

Pasaron 7 años hasta que María Antonieta diera detalles de que su matrimonio había sido consumado perfectamente, luego del escándalo en todo el país, y en 1778 nació la primera hija de la pareja, María Teresa, “madame Royale”, a la que siguieron Luis José, Luis Carlos y Sofía. Sin embargo, los hechos trágicos: el país estaba sumido en la bancarrota y la situación se hacía insostenible.

Luis XVI fue depuesto y la monarquía abolida en septiembre de 1792. Nueve meses después de la ejecución de su marido, María Antonieta fue juzgada, condenada por traición y guillotinada el 16 de octubre de 1793.

Cleopatra: reina más joven de Egipto

Si de historias trágicas hablamos, no podemos dejar de mencionar a la diosa Cleopatra Filopator Nea Thea. Aunque son pocos los datos que se conocen sobre sus primeros años de vida se puede decir que su nombre significa "gloria de su padre", y que nació durante el invierno del 69 al 68 a.C. en Alejandría, Egipto.

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Foto: Adobe Stock

Su padre fue Ptolomeo XII y su madre probablemente fue Cleopatra VI, aunque otras versiones sostienen que era hija de una egipcia de clase alta. Ascendió al trono de Egipto a sus 18 años, y fue destacada por su irresistible atractivo: no sólo por lo físico sino más bien por lo intelectual. Su figura también está ligada a la decadencia de los Ptolomeos y los últimos años de la historia de Egipto.  

Todo comienza con la muerte de Alejandro Magno, cuando se reparte su imperio. Ptolomeo Lagos adquirió el territorio de Egipto, nombrándose faraón y dándole poco lugar a la cultura faraónica. Se conoce que gobernó el país de manera desastrosa y fue expulsado por los alejandrinos. 

Cleopatra accedió al trono tras casarse con su hermano, Ptolomeo XIII; sin embargo las cosas no salieron como ella esperaba y al enterarse de que su marido quería deshacerse de ella para reinar en solitario, huyó a Siria para salvar su vida.

Completamente decidida a recuperar su trono utiliza su inteligencia y belleza para enamorar a Julio César, el hombre más poderoso del momento. Él cayó rendido a sus pies y arriesgó todo para embarcarse en una Guerra Civil en Egipto. Sin embargo, su acción fue desaprobada en Roma y perdió la vida. 

Junto a su hijo, fruto del amor con Julio César, Cleopatra decide regresar a Egipto tras ver peligrar su vida. Allí planea conquistar a Marco Antonio, sobrino de César, para que la ayude a recuperar su poder. 


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Rendido a sus pies, regresó a Egipto para instalarse en el Palacio de la Reina de Alejandría a vivir un amor que duró 14 años. Marco Antonio había abandonado no sólo sus obligaciones familiares sino también las políticas y militares, lo que lo llevó a ser declarado enemigo de Roma y de Octavio Augusto.

La historia marcada de amor y desencuentros, incluso un matrimonio de Marco Antonio con Octavia, hermana de Octavio, con quien tuvo dos hijas: Julia Antonia la Mayor y Julia Antonia la Menor. Sin embargo, Marco Antonio regresó a Egipto por su Cleopatra con quien tuvieron a sus tres hijos: Alejandro Helios, Cleopatra Selene y Tolomeo Filadelfo.

Esta historia siguió marcada de dramatismo. La ‘Guerra Ptolemaica’ en la que Octavio Augusto llevó hasta Egipto su lucha contra Marco Antonio. Sin embargo, tras la derrota él logra huir y refugiarse con su mujer Cleopatra en Alejandría. Un año más tarde el ejército de Octavio tomó la ciudad decidido a terminar con ambos.

Allí fue cuando Marco Antonio recibe la falsa noticia de que Cleopatra había muerto, y fiel a la promesa que se habían hecho de que tras la muerte de uno le seguiría la del otro, decide quitarse la vida el 1 de agosto del 30 a.C.

Cleopatra, tras enterarse de esto y ser capturada por Octavio, intenta seducirlo a él también. Sin embargo no lo consiguió. Negada a ser humillada y que compartieran su derrota por todo Roma, se vistió con su mejor atuendo, pidió que su cuerpo fuese sepultado junto al de Antonio y se quitó la vida.

Al no poder regresar ni con Cleopatra ni con Marco Antonio, Octavio toma de rehenes a los hijos de la pareja y se los entrega a su hermana Octavia, para que se encargue de ellos, por lo que su tragedia continuó más allá de su muerte.

Fuente: El Confidencial, National Geographic, El Independiente, La Vanguardia, Hola.