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Entretenimiento

Así es como los árboles muertos ayudan a que los murciélagos se mantengan vivos

Quizás creías que los bosques muertos ya no servían para nada, pero aún son necesarios para la vida.

Entretenimiento

Así es como los árboles muertos ayudan a que los murciélagos se mantengan vivos

Quizás creías que los bosques muertos ya no servían para nada, pero aún son necesarios para la vida.

Mónica Correa

23/06/2017

La naturaleza es sabia y todo en ella tiene una función: hasta lo que está muerto. Por eso, no solo la conservación de los bosques es vital para la preservación vida humana y animal. También es necesaria la preservación de los denominados “bosques muertos”, que son aquellos formados por árboles sin vida pero que se mantienen en pie.

El Myotis alcathoe, también conocido como murciélago ratonero bigotudo pequeño, fue descubierto en el año 2001 y es una especie endémica de Europa. Actualmente se encuentra en la lista roja de especies amenazadas.


bosques maduros

Un estudio que publicó recientemente la revista italiana Hystrix Journal expresa que los bosques muertos (o maduros) ayudan a la conservación del Myotis alcathoe. Debido a su madurez, estos espacios forestales desempeñan un papel muy relevante en la conservación porque ofrecen refugio a ciertas especies dependientes de los bosques.

Esta investigación, llevada a cabo por científicos italianos y españoles, y cuyo campo de desarrollo fue el Paraje Natural de la Albera (España), expresa que el cambio climático ha afectado el hábitat de los murciélagos, en especial el del Myotis alcathoe, por lo que la conservación de estos bosques maduros resulta fundamental.

Faltan bosques

Los científicos expresaron:  “Sugerimos que las directrices actuales de manejo forestal (recomendando densidades de 5 a 10 árboles muertos / ha), podrían no ser suficientes para asegurar la presencia de colonias de cría de estos murciélagos que habitan en los árboles.”  

Dicho en otras palabras, estos animales necesitan, para vivir, que la naturaleza se mantenga intacta. De lo contrario, desaparecerán. 

A veces la desinformación hace que dañemos a otras especies sin quererlo. Por ejemplo, es común creer que retirar de su sitio un árbol muerto no es tan dañino como talar uno vivo. Pero la naturaleza nos vuelve a demostrar una y otra vez lo mismo: ella es sabia, pero los humanos, cada vez que la tocamos, tendemos a destruirla.