Selva microscópica: el ecosistema invisible que vive en tu ombligo alberga decenas de especies de bacterias únicas en cada persona. Lejos de ser un problema de higiene, este microecosistema cumple un rol clave en la defensa del sistema inmunológico.
El cuerpo humano esconde universos invisibles a simple vista, y uno de los más sorprendentes se encuentra en un lugar cotidiano: el ombligo. Investigaciones científicas demostraron que esta pequeña cavidad funciona como un ecosistema microscópico comparable a una selva tropical, con una biodiversidad bacteriana mucho más rica de lo que se creía.
Un estudio liderado por investigadores de la North Carolina State University analizó muestras del ombligo de decenas de voluntarios y descubrió que, en promedio, cada persona alberga alrededor de 67 especies diferentes de bacterias. En total, se catalogaron más de 2.300 especies, muchas de ellas extremadamente raras.
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Por qué las bacterias del ombligo son únicas en cada persona
Lo más llamativo del hallazgo es que la composición bacteriana del ombligo no se repite entre individuos. La llamada “fauna umbilical” es tan personal como la huella digital, influida por factores como el ambiente, la genética, los hábitos cotidianos y la historia de contacto con distintos ecosistemas.
En algunos casos documentados, los científicos encontraron bacterias asociadas a regiones del planeta que las personas nunca habían visitado, como microorganismos propios del suelo de Japón o de zonas polares. Esto refuerza la idea de que el cuerpo humano es un reservorio biológico complejo y aún poco comprendido.
Una defensa natural clave para la salud
Aunque pueda generar rechazo, esta “jungla personal” cumple una función esencial. Las bacterias que viven en el ombligo forman parte de la microbiota cutánea y ayudan a entrenar al sistema inmunológico, impidiendo que patógenos peligrosos se instalen con facilidad.
Lejos de ser un riesgo, este equilibrio microbiano actúa como una barrera protectora natural, siempre que se mantengan hábitos de higiene saludables y no agresivos que respeten la flora natural de la piel.
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