El “Día del Árbol” es una fecha para concientizar a la gente sobre la necesidad de proteger las superficies arboladas; más precisamente, se celebra un reconocimiento a los múltiples servicios que presta el árbol a la vida y a la actividad humana. Suecia fue el primer país del mundo en instituir el Día del Árbol en 1840. Años más tarde, muchos suecos emigraron a Estados Unidos y llevaron consigo la costumbre de festejar este día. A partir de allí comenzaron a establecerlo los otros países del continente y del mundo.

Es gracias a esto que, en este día, se realiza una jornada dedicada a plantar árboles en diferentes lugares con el fin de celebrarlos, como también frenar los efectos del cambio climático y la tala indiscriminada. Cada país celebra el día según sus condiciones naturales, estableciendo así, diferentes fechas para concientizar sobre su importancia.

Todos ya sabemos de la importancia de plantar árboles. “Si supiera que el mundo se acaba mañana, hoy aún plantaría un árbol”, dijo una vez Martin Luther King y no deja lugar a duda del importante acto de plantar semillas o plantines que con los años crecerán en un árbol.

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Pero... ¿por qué son importantes?

Un árbol es un ser vivo que se compone de estructuras como cualquier otra planta: raíces, tallo (tronco), yemas desde donde crecen las hojas, frutos y en algunos casos, flores. Como todas las plantas, un árbol capta la energía de la luz solar y la transforma en carbono en el proceso de fotosíntesis a partir del cual obtiene energía y libera oxígeno que hace viable la vida en el Planeta. Todos esos procesos ocurren a través del agua que recorre todo el organismo vegetal. Sabemos que para obtener el agua necesaria y energía solar, los árboles compiten entre sí...sin embargo, ¿sabemos también que el proceso de cooperación es tanto más importante que la competencia?

Lynn Margulis lo explica en su artículo “Sobre el origen de las células mitóticas” en el que afirma que la cooperación entre organismos es fundamental para que suceda la evolución. “Los árboles se comunican” afirma la científica forestal Suzanne Simard, tomando la premisa de cooperación en sus investigaciones. Según sus experimentos, los árboles se comunican a través de la red de micorrizas (raíces de los hongos) que forman micelios (sistema de raíces). En este intercambio entre células de los hongos y células de la raíz ocurre el intercambio de carbono, que es un nutriente fundamental para el crecimiento. ¡Literalmente existe una red debajo del suelo que conecta a los árboles!

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Así, podemos decir que un bosque comienza a tejerse desde las raíces. En esta red algunos individuos son los llamados "árboles madre" que nutren a plántulas y árboles más jóvenes, aumentando la resistencia de toda la comunidad. Como explica Suzanne, un bosque no es un conjunto de árboles aislados, es un sistema interconectado que funciona por cooperación y eso lo transforma en un ecosistema resiliente. Los árboles se comunican entre individuos de la misma especie, también con árboles de otras especies, con insectos y con aves.

Cada vez que se tala indiscriminadamente un bosque, cada vez que se inicia un fuego forestal y cada vez que ocurre una perturbación masiva, esa red comienza a quebrarse afectando en consecuencia al ciclo hidrológico, a la fauna asociada, a la salud del suelo. A su vez, se emiten gases de efecto invernadero (GEIs) que repercuten en el cambio climático. Todo ello afecta directamente la salud de los seres humanos.

Entonces volviendo a la pregunta inicial, ¿por qué es importante plantar árboles? La respuesta está más que dicha, porque al plantar diversidad de especies damos lugar a la regeneración natural y contribuimos a crear la red que sostiene al Planeta. Porque un árbol es más de lo que podemos observar a simple vista.