De acuerdo a un reciente informe publicado por la Organización Panamericana de Salud (OPS), en las últimas décadas América Latina y el Caribe ha experimentado un aumento en la prevalencia del sobrepeso, la obesidad, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles asociadas a estas condiciones.

Los ultraprocesados, las bebidas azucaradas y la comida rápida están a la cabeza de esta tendencia, que amenaza no solo la salud y el bienestar de los americanos, sino también sus perspectivas económicas.

Los alimentos ultraprocesados, en particular, causan preocupación entre los expertos. El informe de la OPS revela que la venta de esos productos creció un 8,3% entre 2009 y 2014, y se estima que aumentaron otro 9,2% durante este año.

Su meteórico ascenso está teniendo toda clase de efectos negativos en la salud pública. El asesor regional en nutrición de la OPS, Fabio da Silva Gomes, califica su rápido progreso como “el principio de una epidemia”.

Pero, ¿qué son los ultraprocesados y por qué debemos evitarlos? A continuación, te explicamos lo que debes saber para empezar a tomar decisiones nutricionales más informadas con respecto a este tipo de comidas.

¿Qué son los ultraprocesados?

Carlos Ríos (@carlosriosq), dietista-nutricionista español y co-fundador de la aplicación MyRealFood para escanear el código de barras de un producto y determinar qué tan sano es, afirma que los ultraprocesados son “lo opuesto de la comida real”.

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Ríos los define como “preparaciones industriales comestibles elaboradas a partir de sustancias de otros alimentos o sintéticas, con diferentes técnicas de procesamiento y cuyo consumo tiene efectos negativos para la salud”. Afirma que suelen tener cinco o más ingrediente, entre los que se encuentran las harinas refinadas, los aceites vegetales refinados, los azúcares añadidos, los aditivos y la sal.

¿Por qué debemos evitarlos?

Ríos enumera una serie de razones por las que no deberíamos comer alimentos ultraprocesados.

- Son insanos, ricos en azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y/o aditivos

- Son artificialmente densos en calorías por cada ración del producto

- Son pobres en nutrientes como fibra, fitoquímicos y minerales

- Son hiperpalatables: inhiben nuestros mecanismos naturales de saciedad

- Desplazan y sustituyen el consumo de alimentos reales

- Tienen una mayor disponibilidad en nuestro entorno que los alimentos reales

- Tienen una mayor publicidad y marketing que los alimentos reales

Según Ríos, las compañías productoras de alimentos ultraprocesados invierten en publicidad y marketing de tal manera que los consumidores pueden perder acceso a la información nutricional imparcial. Su presencia constante en el mercado hace que sus efectos negativos sean difíciles de detectar.

Las etiquetas nutricionales son confusas y el consumidor desconoce el significado de los ingredientes que contienen estos ultraprocesados”, explica. Es por esto que decidió iniciar el movimiento Realfooding, cuyo objetivo es acercar la información nutricional verdadera al mayor número de personas e influenciar saludablemente sus decisiones alimenticias.

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La perspectiva del movimiento Realfooding es similar a la del informe de la OPS. De acuerdo con da Silva Gomes, la tendencia de consumo excesivo de ultraprocesados se ve favorecida por las campañas sin restricciones de mercadeo y publicidad que aprovechan la falta de regulación en la región latinoamericana-caribeña.

“Necesitamos que los Gobiernos establezcan políticas para restringir las ventas de estos productos. Los alimentos ultraprocesados no pueden ser la base de nuestra alimentación, no pueden ser un producto esencial en nuestras dietas”, expresó.

Según la OPS, algunas de las medidas que los gobiernos pueden aplicar para mitigar el problema son las políticas fiscales, las regulaciones que informan a los consumidores sobre el contenido de los productos, la restricción de la promoción y publicidad de los productos ultraprocesados, y el uso de incentivos que fomenten la disponibilidad de los alimentos sin procesar y mínimamente procesados a precios asequibles y estables.

Algunos países como Barbados, Brasil, Chile, Dominica, México, Perú y Uruguay ya han implementado una o más de estas medidas, con resultados alentadores que indican que es posible promover la alimentación sana por medio de políticas públicas.

Fuente:

Noticias ONU