A comienzos de 2020, se detectó un enorme agujero en la capa de ozono, en el Ártico. Ha sido catalogado como el de mayor tamaño que se ha detectado. La noticia fue divulgada por el Servicio de Monitorio Atmosférico Copérnico (CAMS), institución que catalogó este fenómeno como algo bastante inusual. Ahora, se ha difundido la noticia de que este agujero se ha cerrado.

El agujero fue el resultado de un vórtice polar ártico muy acentuado. Vale decirse que es algo que sucede de manera natural. No obstante; debido a la contaminación sucede que el tamaño de estos agujeros, causados por vórtices polares, es bastante grande.

¿Qué es un vórtice polar?

Se trata de un área de baja presión y aire gélido, que bordea ambos polos de la tierra. Siempre han existido tales vórtices. Como es de suponerse, suelen desaparecer en época de verano y se fortalecen en las bajas temperaturas del invierno.

El vórtice polar del Ártico es más débil que el del Antártico. ¿La razón? Pues, gracias a la cercanía de masas de tierra y cadenas de montañosas. Tales elementos geográficos minimizan el frío en esta región.

La capa de ozono y su importancia para la vida

Esta capa se ubica a unos 15 o 35 kilómetros de la superficie del planeta. Su misión es crear una barrera contra los rayos ultravioleta.

La contaminación ha hecho estragos sobre esta capa. El CO2, así como otras emisiones son lo que la dañan. Por ejemplo, se ha descubierto que un componente químico daña la capa de ozono sin percatarnos. Se trata de un diluyente de pinturas que se usa de manera masiva.

No cabe dudas que es hora de tomar consciencia. Si los rayos ultravioletas penetran hasta los ecosistemas, el daño sería terrible. Sobre las plantas el efecto sería letal, así como en los seres vivos.

Además, los humanos son una especie muy sensible a tales rayos. Hay que recordar que nuestra piel no está cubierta por una capa de pelaje o de plumas, por lo que nuestra epidermis queda 100% expuesta a las radiaciones ultravioletas.

La inactividad por el coronavirus y la capa de ozono

Informaciones recientes señalan que el agujero en la capa de ozono se reduce. Es así como la baja actividad industrial induce menores emanaciones contaminantes. Llama la atención que, con solo unos meses de cuarentena, ya se nota mejoría en el manto de ozono que rodea al planeta.

Si bien el agujero en el Ártico apareció por un vórtice natural, todo indica que su tamaño no era nada corriente. En dado caso, la contaminación hace que los vórtices polares conlleven aberturas de mayor diámetro en el ozono.

Queda en evidencia que la capa de ozono se recupera con celeridad. La pandemia ha permitido un tiempo de prueba para probar que bajar la contaminación ayuda a su recuperación.

¡Una lección que no podemos olvidar en el futuro!

Fuente

CNN