Los cactus son una familia de alrededor de 2500 especies de plantas suculentas, en su mayoría espinosas, que se llaman cactáceas. Son originarias de América, siendo México el sitio con mayor variedad y riqueza; también algunas especies son originarias de las selvas tropicales y África.

Se caracterizan por tener una piel dura, con espinas, y poder almacenar agua en su interior; por eso son capaces de resistir climas muy agrestes, y, en caso de tenerlas dentro del hogar, son de las plantas que requieren menos cuidados.

Además, tienen flores muy coloridas que son tan bellas como efímeras: tienen un breve período de floración y, por lo general, se abren por la noche.

En esta nota aprenderás una técnica para hacer un injerto de cactus para combinar diferentes variedades en una sola planta.

El injerto, que también puedes hacer para convertir un árbol en un frutal, se hace a partir de un pie, que aporta su raíz y cumple una función de sostén y alimentación; y el injerto propiamente dicho, que es la planta que se unirá al pie y podrá desarrollarse junto a él.

Además de tener resultados bonitos y exóticos estéticamente, los injertos tienen la utilidad de servir para reproducir cactus de difícil cultivo, para ayudar a controlar las enfermedades que los afectan; y para hacer que algunas especies se vuelvan más resistentes a las condiciones climáticas; entre otras ventajas. 

(*) Ten en cuenta que deben tener un parentesco entre sí, ser del mismo género y familia. Además, uno o dos días antes del injerto prepara ambas plantas con riego abundante. 

Procedimiento

1. Escoge el cactus que hará de pie o soporte. Ten en cuenta el género y el tamaño, ya que además del parentesco entre ambas plantas, debes procurar que el pie tenga una sección transversal de mayor diámetro que el cactus a injertar. Además, no debe ser ni muy viejo ni muy joven.

Los que mejor funcionan como pie son: Echinopsis multiplex, Myrtillocactus geometrizans, Hylocereus undatus, Opuntias y Pereskiopsis.

Nota: En cuanto a la época, es conveniente hacer el injerto en primavera y comienzos del verano, ya que los cactus suelen entrar en reposo en los meses más fríos y por eso puede tardar mucho más en cicatrizar bien.

2. Limpia el cúter o navaja con alcohol para estilizarla y no dañar al cactus con posibles hongos o bacterias.

3. Toma una servilleta de papel y dóblala unas cuantas veces. Enróllala y colócala alrededor del cactus base para que puedas tomarlo sin lastimarte. También puedes hacerlo con cartón, si las espinas del cactus que escogiste son muy duras.

4. Realiza un corte horizontal y limpio por la base superior del cactus base. Es necesario que procures que no haya irregularidades en el corte para facilitar el injerto.

5. Ahora corta el cactus que vas a injertar, de manera pareja con la navaja también desinfectada.

6. Apoya este cactus cortado en el pie, sobre los haces vasculares (que son los que transportan la savia que alimentará el injerto). Haz una leve presión y sujeta el injerto con film o con un cordón que los mantenga unidos hasta que se adhieran por completo.

Mantenlo en un sitio donde no reciba sol directo ni temperaturas muy extremas. Conoce otros consejos para cuidar tus cactus y suculentas

Una vez que tengas tus cactus puedes colocarlos donde quieras o incluso decorar con ellos una mesa para tu jardín