Que un bosque haga bien es algo que la ciencia viene documentando desde hace más de una década, sobre todo a partir de investigaciones surgidas en Japón y Corea del Sur. Que un bosque pueda prescribirse como parte de un tratamiento médico es otra cosa, y es precisamente lo que distingue a un puñado de espacios en Europa que atravesaron un proceso de certificación internacional para funcionar, literalmente, como infraestructura de salud.
La certificación la otorga el International Certification Office Healing Forest (HFICO), la única entidad habilitada para acreditar "bosques que curan" a escala global, con sede en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Alemania. Los criterios técnicos —biodiversidad, calidad del aire, protección frente al ruido y al viento, senderos de distintos niveles de exigencia, zonas específicas para intervenciones terapéuticas— fueron desarrollados junto con la International Society of Forest Therapy (ISFT), fundada en 2018 en Krems, Austria. El proceso incluye un informe forestal independiente y otro médico-terapéutico, ambos elaborados durante una inspección técnica en el terreno. Solo cuatro bosques en el mundo cumplieron hasta ahora con todos los requisitos, y los cuatro están en Europa.
La diferencia con el shinrin-yoku o baño de bosque —la práctica de bienestar nacida en Japón en 1982— es el grado de formalización clínica: mientras el baño de bosque lo puede guiar cualquier acompañante certificado en bienestar, la terapia de bosque la dirigen terapeutas acreditados y se indica para afecciones cardiovasculares, respiratorias, psicosomáticas, ortopédicas o neurológicas, como herramienta de prevención, rehabilitación o alivio de síntomas. Repasamos los cuatro bosques certificados hasta la fecha.
Kur- und Heilwald Lahnstein, Alemania
El primero en obtener la certificación internacional, en septiembre de 2023, aunque su apertura pública formal se celebró recién en septiembre de 2025. Se extiende sobre cerca de 230 hectáreas en Renania-Palatinado, propiedad municipal desde 2021, y concentra la infraestructura terapéutica más extensa de los cuatro: más de 50 estaciones distribuidas en un sendero cardiovascular, un circuito de respiración, un parcours de fitness y un camino de mindfulness de siete kilómetros. Incluye además un área diseñada específicamente para niños, de unas ocho hectáreas. El enfoque clínico está puesto en cuadros psicosomáticos y ortopédicos.
Heilwald Bad Nauheim, Alemania
Certificado en diciembre de 2023, es el primero de la región de Hesse y ocupa 34 hectáreas dentro del histórico Stadtwald de la ciudad, un parque diseñado entre 1896 y 1914 por iniciativa del gran duque Ernesto Luis de Hesse. Bad Nauheim ya tenía tradición como balneario terapéutico —por sus sendas de terreno inclinado pensadas en el siglo XIX para ejercitar el sistema cardiovascular— y hoy suma doce estaciones de baño de bosque, entre ellas una "bañera forestal" tallada en un tronco y un sendero descalzo. El eje terapéutico es el manejo del estrés y la hipertensión.
Heilwald Göttweig, Austria
El primer bosque terapéutico de Austria, certificado en junio de 2025, pertenece a la abadía benedictina de Göttweig, en Paudorf, cerca de Krems, y forma parte de un terreno que la comunidad monástica administra desde el año 1083. Sus 53 hectáreas se distinguen por una particularidad poco común en un bosque austríaco: ejemplares de secuoya gigante de casi 150 años. A la dimensión médica —indicado para afecciones cardiovasculares, neurológicas y psicosomáticas— se suma una dimensión espiritual explícita, con estaciones de recogimiento vinculadas a la vida monástica del lugar.
Mata Nacional de Bussaco, Portugal
El más reciente de los cuatro, certificado el 17 de julio de este año y el primero de toda la Península Ibérica, según destacó el presidente de la Fundação Mata do Bussaco, Gonçalo Breda Marques, en declaraciones recogidas por Euronews. Ubicado en Luso, en el municipio de Mealhada, es también el más grande en superficie botánica: 105 hectáreas con cerca de 250 especies de árboles y arbustos, repartidas en cuatro unidades de paisaje —el Arboreto, los Jardines y Valle de los Helechos, el Bosque Reliquia y el Pinar del Marqués—, lo que lo convierte en una de las colecciones dendrológicas más ricas de Europa. La certificación tiene vigencia hasta 2031