No es nada fácil, el miedo es el principal freno y es entendible. Sentir que algo raro está pasando en tu cuerpo y entender cuáles podrían ser los diagnósticos, pone al cerebro en un modo de huida, por lo que muchas veces ignoramos esos síntomas y fingimos que todo está bien. No hay error más grande.



Imaginar que nada sucede, pensar que no tenemos nada sólo porque no estamos tirados en el piso llorando de dolor, no implica que las cosas no estén sucediendo. El cáncer es una enfermedad que consume a distintos ritmos y nadie desea conocerla, pero es mejor detectarlo a tiempo y ver cuáles son las alternativas.


Con el cáncer de colon sucede eso. Si se detecta tempranamente hay posibilidades de tratamiento y se puede extender la vida de los pacientes en un 90 % de los casos, pero al no actuar de manera inmediatamente, mucha gente se hace estudios cuando los síntomas son insoportables y si el cáncer se esparció más allá del colon o el recto, las posibilidades de supervivencia son mínimas.  

Fatiga


Un síntoma común, pero recuerda que la fatiga puede ocurrir por muchas cosas. Sin embargo, si se tratara de cáncer de colon es porque los tumores sangran y eso hace que se pierda una importante cantidad de glóbulos rojos y hierro. Esto es peligroso, pues puede producir anemia y generar fatiga.   

Sangrado en el recto


El cáncer de colon produce sangrado porque las heces pasan por el recto y e tumor, por lo que puede provocar dolor y sangrado. Este es el principal síntoma por el que deberías ir inmediatamente con un especialista, así, él podrá descartar el cáncer y decirte que se trata de hemorroides o alguna rasgadura. No entres en pánico, recuerda que existen muchas posibilidades de que no se trate de cáncer.  

Dolor abdominal


Muchas veces el dolor puede ser provocado por algo que comimos, también se puede tratar de gases, pero si persiste por mucho tiempo, es mejor que visites al doctor. Los tumores pueden causar inflamación y dolor en uno de cada tres personas con cáncer de colon. El dolor ni siquiera debe ser muy fuerte para que tengas que visitar a un doctor.  

Otros síntomas pueden ser sudores nocturnos, diarrea, constipación, calambres y pérdida de peso. No tomes las cosas a la ligera, si sientes estos síntomas es importante que mantengas la calma, pero tomes acción. El primer paso depende de ti, el resto puedes estar seguro que siempre estarás acompañado.