Algunos creen que para funcionar correctamente, una persona debe estar los suficientemente relajado o despreocupado antes de poder ejercer una acción. Otros creen que trabajar bajo cierto grado de presión es lo mejor.

Ambos pueden tener sus pros y sus contras, pero algunos personajes ilustres como Charles Dickens, Gabriel García Márquez e incluso Albert Einstein eran partidarios de la creencia de que se trabaja mejor cuando se ha pasado un largo tiempo sin ejercer obligaciones, lo que muchos considerarían como "perder el tiempo" antes de trabajar. Se dice que Einstein necesitaba dormir unas 10 horas antes de poder trabajar.

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Sin embargo, nosotros vivimos en un mundo de competencias y de alta velocidad, por lo que la finalidad siempre será el ser productivo el mayor tiempo posible y no perderlo como las grandes figuras antes mencionadas.

Aun así, ¿qué tanto podría ser de cierto de la teoría que dice que hay que perder el tiempo para ser productivo?

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Para muchos, perder el tiempo realmente no existe, pues mientras trascurra normalmente nos estará llevando a un aprendizaje necesario. Por eso, es necesario equilibrar correctamente los periodos de productividad y descanso, y hacer el intento por evitar que se crucen. Es decir, si trabajamos en una oficina, debemos evitar acceder a contenido innecesario mientras trabajamos, y no pensar siquiera en trabajo mientras descansamos.

Las formas de pérdida de tiempo incluyen caminatas, tomarte un café con calma en tu mesa, reflexionar en silencio sobre los temas que te interesan, escuchar música que te inspira, y mucho más. Nota como estas pérdidas de tiempo son en realidad actividades que te enriquecen y te alejan al menos por unos minutos de tus responsabilidades, que pueden ser muy agobiantes.

¿Qué importa dormir una hora más si no te perjudica?

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Evidentemente, hay un límite entre perder el tiempo y ser negligente con nuestras responsabilidades. Debemos determinar dónde esta el límite y no cruzarlo, pero dentro de la "zona segura", deberíamos ser libres de expresarnos libremente.

La meditación y el mindfulness pueden ayudarte. Realizar ejercicios de 20 minutos puede ayudarte a desconectarte de todo y recargar energía. Disfrutar de la soledad, de las conversaciones internas, de la pausa y la calma. Es cuestión de estar cómodo contigo mismo en el "tiempo muerto" entre responsabilidades.

La falta de actividad es una gran alternativa para mejorar el estado de ánimo, la felicidad y la armonía con los que te rodean. Deja las ansias y las preocupaciones y empieza a perder tu tiempo.

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¿y a ti que te parece? ¿lo podrás en práctica?

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Cultura Inquieta