¿Alguna vez te preguntaste qué factores hacen envejecer a nuestro cerebro?  Un equipo de científicos de 7 universidades diferentes de Australia y el Reino Unido se propuso medir la "edad" de los cerebros de 200 personas y comprobar si podía ser diferente respecto a su edad cronológica.

La respuesta, publicada en la revista Molecular Psychiatry, fue un rotundo "Sí". El cerebro de alguien de 30 puede ser como el que correspondería a alguien de 45. ¿Po rqué algunos cerebros envejecen más rápido? Un conjunto de factores influye en esto, y tienen que ver con los hábitos desordenados, como beber de más o usar drogas; pero también con accidentes (períodos de asfixia que dejen al cerebro sin oxígeno durante un tiempo) y con enfermedades crónicas.

A continuación podrás leer cuáles son los factores más comunes que causan envejecimiento cerebral prematuro, y aprender cómo revertirlos. 

1. Falta de oxígeno

El cerebro es un órgano delicado que necesita muchos aportes de energía y oxígeno para funcionar. Por eso, cualquier caso de asfixia o ahogamiento es un daño que trae consecuencias, y pueden permanecer a largo plazo. Una persona que se ahoga durante un incendio, o que inhala monóxido de carbono por un descuido o un accidente, puede sufrir más tarde las consecuencias de que su cerebro haya pasado un tiempo sin oxigenar. Del mismo modo, también el cerebro se daña si respiramos aire contaminado. Eso es aún más grave para los niños. Hacer ejercicio físico, en cambio, es un hábito saludable que oxigena el cerebro y lo ayuda a recuperarse.

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2. Sustancias tóxicas

Las sustancias tóxicas (alcohol, drogas y cigarrillos) son otro de los factores más frecuentes de falta de oxígeno en el cerebro, ya que disminuyen la concentración de oxígeno en sangre.

Por eso, quienes abusan de ellas con frecuencia tienen más probabilidades de que su cerebro envejezca antes de tiempo. Disminuir el uso de sustancias tóxicas y descansar bien todos los días son hábitos que ayudan a que el cerebro se mantenga jóven.

3. Enfermedades crónicas

Las enfermedades crónicas no transmisibles (como la hipertensión, la diabetes o la obesidad) también dañan el cerebro a largo plazo, así como lo hace cualquier otra enfermedad que comprometa la circulación.

Por eso, quienes las padecen deben cuidarse especialmente de los otros factores, ya que la combinación puede ser muy dañina. Además, para estas personas mantener un control periódico de su salud es altamente importante.

También son saludables para el cerebro todos los hábitos que lo hagan pensar: aprender algo nuevo, leer, tocar un instrumento o resolver crucigramas o acertijos matemáticos como el sudoku, son maneras divertidas de mantener el cerebro en forma.

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