Durante años, China fue vista como la gran referencia mundial en campañas masivas de reforestación. Con programas estatales gigantescos para combatir la desertificación y reducir la contaminación, el país asiático lideró varios récords vinculados a la plantación de árboles. Pero en 2026, India volvió a demostrar que quiere ocupar ese lugar: la ciudad de Varanasi logró plantar 251.446 árboles en solo 60 minutos y rompió una marca mundial que estaba en manos chinas desde hacía ocho años.
El récord fue conseguido el 1 de marzo de 2026 por la Corporación Municipal de Varanasi, en el estado de Uttar Pradesh, como parte de un gigantesco proyecto de restauración ecológica llamado “Namoh Van”.
El objetivo oficial era crear un enorme bosque urbano sobre las orillas del río Ganges para mejorar la biodiversidad, reducir la erosión del suelo y ayudar a mitigar inundaciones.
Además, las autoridades explicaron que el proyecto fue diseñado siguiendo principios de forestación ecológica avanzada, incluyendo especies nativas y técnicas inspiradas en el método Miyawaki, un sistema japonés que busca acelerar el crecimiento de bosques densos en espacios reducidos.
Para alcanzar semejante cifra participaron miles de personas: estudiantes, voluntarios, trabajadores municipales, fuerzas de seguridad y miembros del Ejército indio. La plantación se realizó en 60 sectores distintos y fue monitoreada por jueces de Guinness mediante drones y sistemas digitales de conteo para verificar que cada árbol estuviera correctamente plantado.
Hasta ese momento, el récord pertenecía a una organización de la provincia china de Henan, que en 2018 había plantado 153.981 árboles en una hora. India superó esa cifra por casi 100 mil árboles.
Aunque las imágenes de millones de personas plantando árboles suelen viralizarse rápidamente y convertirse en símbolos de esperanza frente a la crisis climática, muchos especialistas advierten que el verdadero desafío comienza después de la foto.
Diversos ambientalistas remarcan que plantar árboles no garantiza automáticamente la creación de bosques saludables. Para que una campaña de forestación tenga impacto real, los árboles deben sobrevivir durante años, recibir mantenimiento, agua y protección frente a incendios o urbanización.
En debates públicos y comunidades online, muchas personas cuestionan justamente qué porcentaje de estos árboles logra sobrevivir con el paso del tiempo.
Por qué India apuesta cada vez más a la reforestación
India se convirtió en uno de los países que más apuesta por este tipo de iniciativas. En los últimos años realizó campañas gigantescas de forestación que incluyeron decenas de millones de árboles plantados en un solo día.
Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para enfrentar algunos de los problemas ambientales más graves del país como contaminación del aire, olas de calor extremas, degradación del suelo y pérdida de áreas verdes.
La presión ambiental sobre India es enorme. El país ya superó a China como el más poblado del planeta y enfrenta un crecimiento urbano acelerado. Ciudades como Nueva Delhi suelen aparecer entre las más contaminadas del mundo, mientras que el aumento de las temperaturas y las sequías amenaza tanto a las grandes urbes como a las zonas rurales.
El caso de Varanasi tiene además una dimensión simbólica. La ciudad es considerada una de las más sagradas del hinduismo y está ubicada sobre el río Ganges, un curso de agua profundamente importante para millones de personas, pero que también enfrenta graves problemas de contaminación.
Por eso, las autoridades presentaron el proyecto como una combinación entre desarrollo urbano, restauración ambiental y recuperación cultural.
Aunque todavía queda por ver cuántos de esos 251.446 árboles sobreviven y logran transformarse efectivamente en un bosque consolidado, el récord ya colocó a India en el centro de la conversación ambiental global. En un mundo cada vez más golpeado por incendios forestales, olas de calor y pérdida de biodiversidad, estas campañas muestran que la reforestación masiva puede convertirse en una herramienta poderosa, siempre y cuando vaya acompañada de planificación y cuidado a largo plazo.