Las palabras sostenibilidad y sustentabilidad se vuelven cada vez más comunes en las conversaciones sociales y los medios. Ahora bien, ¿nos hemos preguntado qué es lo que intentamos sustentar o sostener?

En palabras de Daniel Wahl, autor del libro Diseñando Culturas Regenerativas “lo que realmente estamos intentando sostener es el patrón subyacente de salud, resiliencia y adaptabilidad que mantienen a este planeta en una condición en la que la vida en su totalidad pueda florecer”.

En ese contexto, ¿qué tenemos los seres humanos que hacen que valga la pena sostenernos?

Desde la perspectiva de la evolución, Fritjof Capra dice: “las formas de vida que vale la pena sostener son en realidad las que se sostienen en la evolución. Y estas son las que mejor contribuyen a la continua regeneración y desarrollo de la vida. Entonces, en la medida en que contribuyamos a eso, vale la pena sostenernos y la naturaleza nos sostendrá. En la medida en que no contribuyamos, no seremos sostenidos por la naturaleza”.

De esta manera, si queremos que la especie humana continúe existiendo, en lugar de buscar “hacer menos daño al medio ambiente” es necesario que comprendamos las interrelaciones de los sistemas vivos.

Para esto, el salto significativo que debemos dar como cultura, es evolucionar desde una visión del mundo fragmentada en silos a un modelo mental de sistemas en su totalidad. Básicamente, comprender que somos parte del medio ambiente y este no es algo ajeno a nosotros.

Es por esto que la sostenibilidad por sí sola no es un objetivo adecuado, porque no nos dice que es lo que realmente estamos intentando sostener. Retomando el estudio de Daniel Wahl, el gran desafío es diseñar culturas regenerativas.

¿Qué significa diseñar culturas? Citando a Joe Brewer, fundador y director ejecutivo del Centro de Evolución Cultural Aplicada, “significa cultivar las capacidades para guiar intencionalmente el cambio social, utilizando las mejores combinaciones de ciencia, tecnología, gestión organizacional y expresión artística”.

Y esto surgirá de encontrar y vivir nuevas maneras de relacionarnos con nosotros mismos, con la comunidad y con la vida en su conjunto.

A medida que los sistemas económicos, sociales y ecológicos mundiales continúan colapsando, cabe preguntarnos ¿qué papel puede desempeñar cada uno de nosotros en el desarrollo de prácticas regenerativas?