Crean un corazón que puede latir en el cuerpo humano- el avance médico busca ofrecer una alternativa para pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada y reducir la dependencia de trasplantes.
Un equipo de investigadores en Francia logró un nuevo avance en el desarrollo de un corazón artificial capaz de funcionar dentro de la anatomía humana, lo que representa un paso clave en la medicina cardiovascular. El dispositivo fue diseñado para imitar el latido natural del corazón y asistir a pacientes que esperan un trasplante o que no son candidatos a recibir un órgano donado.
El logro vuelve a poner en agenda los progresos de la bioingeniería aplicada a la salud, un campo que avanza para dar respuesta a la escasez de donantes y a una de las principales causas de muerte en el mundo.
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Cómo funciona el corazón artificial desarrollado en Francia
A diferencia de otros dispositivos de asistencia mecánica, este corazón artificial total busca reproducir el flujo sanguíneo de manera más fisiológica, adaptándose a las necesidades del cuerpo del paciente en tiempo real.
El sistema combina materiales biocompatibles, sensores y tecnología hidráulica, permitiendo regular la circulación según la actividad física o el estado de reposo. Su objetivo principal es mantener con vida y estabilizar al paciente, ya sea como puente a un trasplante o como solución prolongada en casos seleccionados.
Para quiénes está pensado este avance médico
El dispositivo está orientado a personas con insuficiencia cardíaca terminal, una condición en la que el corazón ya no puede bombear sangre de forma eficaz y donde las opciones terapéuticas son limitadas.
Si bien no reemplaza por completo a un corazón humano sano, representa una alternativa para:
- Pacientes en lista de espera para trasplante
- Personas que no pueden recibir un órgano por incompatibilidad
- Casos en los que se busca ganar tiempo y mejorar la calidad de vida
Un paso importante, pero con controles estrictos
Especialistas remarcan que estos desarrollos requieren ensayos clínicos prolongados, seguimiento médico constante y regulaciones estrictas antes de su implementación masiva. Aunque los resultados iniciales son alentadores, se trata de un proceso gradual dentro de la medicina moderna.