Tener una buena autoestima es fundamental para el desarrollo personal. Esto no quiere decir ser un ególatra. En cambio, se trata tener una buena consideración de uno mismo, de las propias fortalezas y debilidades, y de la propia capacidad para resolver los problemas y conseguir los objetivos. En todo caso, se trata de tener consciencia de que el valor propio no depende de los demás, sino que es innato en cada persona.

El problema es que, como se trata de algo tan intangible, puede ser difícil desarrollarlo. Como cualquier capacidad, requiere entrenamiento. Pero a diferencia del que se aplica sobre el cuerpo, los resultados del trabajo sobre el autoestima son difíciles de ver y, por lo tanto, de entender.

Una buena manera de desarrollar la capacidad de autoestima es a través de simples ejercicios de visualización. A continuación, te proponemos uno que puede ayudarte a encontrar tus fortalezas y debilidades.

¡Anímate a hacerlo cada vez que necesites aumentar tu autoestima!

Antes de empezar

Los ejercicios de visualización son pequeñas meditaciones que te ayudan a conectar con cierta parte de tu conciencia. Por eso, es indispensable encontrar el lugar adecuado para practicarlos.

Tiene que ser un sitio que te genere comodidad, y donde sepas que no habrá interrupciones por al menos unos 15 minutos. Prepara el espacio: prende algún sahumerio o fragancia que te guste. Si te resulta más fácil concentrarte con música, elige alguna relajante.

Siéntate en el suelo cómodamente, o recuéstate. En cualquier caso, procura que tu cuerpo esté cómodo, pues pondrás tu energía en la mente.

Una vez que esté todo preparado, y antes de comenzar el ejercicio, respira profundamente durante algunos segundos, hasta que sientas cómo tu cuerpo se relaja.

Entonces, comienza la siguiente visualización.

Visualización para aumentar el autoestima

Imagina que estás en una playa, cerca del mar. Ves esa inmensa masa azul a lo lejos: está tranquila y es transparente. Te vas acercando, poco a poco, caminando con los pies descalzos sobre la arena.

Ya estás muy cerca. Observas sus pequeñas y suaves olas, cómo van y vienen hacia ti. Sientes los pies sobre la arena brillante y dorada y, de a poco, el agua se acerca a tus pies y los masajea.

Ahora, levanta la vista y observa las gaviotas que vuelan lentamente sobre el agua. Disfruta de sus movimientos. Mientras lo haces, respira profundamente y siente cómo el aire llena tus pulmones con la sensación pura y salada del mar. Siente esa energía y disfruta el momento, respirando con profundidad varias veces.

Abre tus brazos, sonríe y gira un par de veces sobre tu eje. Expresa con una voz potente: Soy… (dices tu nombre y una cualidad positiva que tengas).

Ahora te ves caminando por una enorme playa de arena dorada. Sientes una brisa suave y cálida sobre tu cara y cuerpo y te sientes en calma. Tus pies rozan la arena húmeda y juegan con las pequeñas olas que vienen hacia ti.

Pisas con fortaleza y decisión la arena. Miras atentamente las huellas que dejas sobre ella. Son huellas bien definidas, de confianza, libertad y poder personal.

Se te ocurre entonces dibujar un símbolo en la arena, uno que significa mucho para ti. Tú debes saber cuál es, la respuesta aparecerá. Al lado del símbolo que dibujaste, escribe unas palabras positivas, que representen tu poder y motivación personal.

Sigue caminando por esta enorme playa de arena dorada con la cabeza en alto y con una gran sonrisa. Ahora miras hacia el mar y descubres que viene flotando hacia ti un objeto que no distingues muy bien . Viene lentamente, suavemente, con el ir y venir de las olas. Es un regalo que hace latir a tu corazón con energía. ¿Qué será?

El regalo finalmente llega a ti, gracias a una pequeña ola que lo empuja hacia tus pies. Lo tomas entre tus manos y decides abrirlo. Descubres algo precioso, bello y positivo, algo muy importante para ti. Sabes que ese regalo que han traído las olas del mar te representa: eres tú.

Te reconoces como una persona valiosa, que confía en sí misma y en su poder personal y en la vida. Llevas el regalo contigo mientras te alejas poco a poco y te despides de la playa y el mar.

Entonces, respiras profundamente tres veces y cuentas hasta cinco. Empiezas a mover tu cuerpo poco a poco: espalda, brazos, piernas, cabeza. Cuando sientas que estás listo, abre los ojos lentamente. Estira los brazos hacia arriba y bosteza varias veces.

Después de cada visualización pregúntate: ¿de qué me doy cuenta? ¿cómo me ayuda este ejercicio en mi autoestima?

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Repite el ejercicio tantas veces como lo necesites, hasta que sientas cómo ese poder del mar te ayuda a superarte.

Fuentes:

Otra Forma De Vivir Tu Vida