¿Por qué las ranas de Chernóbil se han vuelto negras?: a casi cuatro décadas del accidente nuclear, la naturaleza sigue sorprendiendo a la ciencia. Un estudio reciente reveló que las ranas que habitan en la Zona de Exclusión presentan un cambio llamativo: su piel es mucho más oscura que la de otras poblaciones de la misma especie. ¿Se trata de una adaptación a la radiación?
Investigadores sugieren que ciertos animales podrían haber desarrollado respuestas evolutivas frente a uno de los mayores desastres ambientales de la historia.
Chernóbil: el desastre nuclear que cambió el ecosistema
El 26 de abril de 1986, la explosión de un reactor en la planta nuclear de Chernóbil, en Ucrania, liberó grandes cantidades de radiación a la atmósfera. Miles de personas fueron evacuadas y se creó una Zona de Exclusión de 30 kilómetros, considerada durante años un territorio inhabitable.
Aunque la zona fue catalogada como “zona muerta”, con el paso del tiempo distintos estudios comenzaron a mostrar algo inesperado: la fauna no solo regresó, sino que en algunos casos parece haberse adaptado a las condiciones extremas.
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¿Las ranas pueden adaptarse a la radiación?
Desde 2016, un equipo liderado por el investigador Germán Orizaola, de la Universidad de Oviedo, estudia a la especie Hyla orientalis, una rana común en Europa del Este y Asia occidental.
Entre 2017 y 2019, los científicos analizaron 189 machos reproductores dentro y fuera de la Zona de Exclusión. Los resultados mostraron un patrón claro:
- Las ranas que viven cerca del reactor presentan una piel significativamente más oscura.
- Cuanto más cerca del epicentro del accidente, mayor es la pigmentación.
- Algunos individuos incluso son completamente negros.
Según los investigadores, este oscurecimiento se debe a niveles más altos de melanina, un pigmento que podría actuar como protector frente a la radiación ionizante.
¿Es un efecto actual o una herencia del pasado?
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que la coloración oscura no está relacionada con los niveles actuales de radiación absorbida por las ranas.
Esto sugiere que el cambio no es una respuesta inmediata, sino el resultado de un proceso de selección natural ocurrido tras la exposición inicial, cuando los niveles de radiación eran mucho más altos en 1986.
En otras palabras, las ranas más oscuras podrían haber tenido mayores probabilidades de sobrevivir en los primeros años posteriores al desastre, transmitiendo esa característica a las siguientes generaciones.
Naturaleza resiliente: lo que Chernóbil nos enseña
El caso de las ranas negras de Chernóbil abre una pregunta más amplia sobre la capacidad de los ecosistemas para adaptarse a condiciones extremas.
Si bien la radiación sigue siendo un riesgo, la zona se convirtió en un laboratorio natural donde científicos estudian cómo la vida responde ante catástrofes ambientales. La investigación aporta una mirada compleja: la naturaleza puede adaptarse, pero eso no significa que el impacto haya sido inocuo.