Lo que nadie cuenta sobre tatuajes: ¿cómo la tinta puede afectarte?. Se realizó un estudio del sistema inmune y descubrieron por qué podrías arrepentirte de haberte hecho uno.

Durante años, los tatuajes fueron vistos solo como una forma de expresión personal y artística. Sin embargo, nuevas investigaciones científicas advierten que las tintas utilizadas no son tan inofensivas como se creía y podrían generar respuestas inmunes persistentes en el organismo, incluso mucho tiempo después de haber sido realizados.

Un reciente análisis en inmunología, difundido por la microbióloga médica Manal Mohammed, de la Universidad de Westminster, y publicado en The Conversation, pone el foco en cómo los pigmentos de los tatuajes interactúan con el sistema inmunitario y qué efectos podrían tener a largo plazo.

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⦁ Estudios revelan el lado oculto de los tatuajes y su efecto a largo plazo en la salud (Imagen: Pinterest)
Estudios revelan el lado oculto de los tatuajes y su efecto a largo plazo en la salud (Imagen: Pinterest)

Lo que nadie cuenta sobre tatuajes: cómo la tinta puede afectarte

Cuando una persona se tatúa, la aguja deposita la tinta en la dermis, una capa profunda de la piel. El cuerpo reconoce inmediatamente esos pigmentos como un elemento extraño e inicia una respuesta defensiva. Sin embargo, las células inmunes no logran eliminar completamente esas partículas, lo que explica por qué el tatuaje permanece de forma permanente en la piel.

Las tintas de tatuaje son mezclas químicas complejas que incluyen pigmentos, disolventes y conservantes. Muchos de esos colorantes no fueron diseñados originalmente para uso humano, sino para aplicaciones industriales como pinturas, impresiones o plásticos.

Metales pesados y compuestos que activan el sistema inmune

Diversos estudios señalan que algunas tintas contienen metales pesados como níquel, cromo o cobalto, sustancias conocidas por provocar alergias y reacciones de hipersensibilidad. Estos componentes pueden desencadenar inflamación crónica o sensibilización inmunológica con el paso del tiempo.

Además, ciertos pigmentos orgánicos —como los azo dyes o los hidrocarburos aromáticos policíclicos— pueden degradarse cuando se exponen a la luz ultravioleta o durante procesos de eliminación con láser, generando subproductos potencialmente tóxicos.

Qué ocurre con la tinta una vez dentro del cuerpo

Aunque gran parte del pigmento queda atrapado en la piel, una fracción puede desplazarse a través del sistema linfático y acumularse en los ganglios, órganos clave del sistema de defensa del organismo. Allí, los residuos de tinta pueden mantener activada una respuesta inflamatoria durante semanas o incluso meses.

Investigaciones recientes también sugieren que los tatuajes podrían influir en la respuesta del sistema inmune frente a ciertas vacunas. En algunos casos, se observó una señalización inmunitaria alterada en zonas tatuadas, lo que abre nuevas preguntas sobre su impacto en la salud.

Hasta el momento, no existe evidencia epidemiológica concluyente que relacione directamente los tatuajes con el desarrollo de cáncer en humanos. No obstante, estudios de laboratorio y en animales indican que algunos pigmentos podrían transformarse en compuestos carcinógenos con el paso del tiempo.