Para que un alimento sea clasificado como orgánico, tiene que haber sido producido sin la utilización de sustancias como herbicidas o insecticidas. Muchas veces, requiere también de la ausencia de conservantes, colorantes o sabores artificiales y no deben ser organismos genéticamente modificados. Además, su producción debe contar con buenas prácticas y métodos para conservar el suelo y sus nutrientes, y utilizar racionalmente los recursos naturales.

La producción y consumo de alimentos orgánicos trae muchos beneficios tanto como para la salud humana como también para el cuidado del ambiente. Es una forma de producción más “ecológica” y amigable con el planeta.

Pueden ser clasificados como orgánico, orgánico certificado por algún Organismo Certificador como ANMAT o SENASA o elaborado con productos orgánicos.

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mujer compra frutas y verduras climatéricas en un mercado local

Hay investigaciones que estudian la relación de los pesticidas y los alimentos a nivel celular. Muestran una correlación positiva entre los altos niveles de los pesticidas y las alergias alimentarias. Por otro lado, tienen en consideración la presencia de DCP, unas sustancias químicas denominadas diclorofenoles, las cuales al parecer alteran varias hormonas del cuerpo.

Actualmente, se está investigando si estos DCP pueden causar cáncer o enfermedades cardíacas además de las alergias, pero se sabe que el consumo de productos orgánicos puede potenciar el sistema inmunológico.

Muchos de los alimentos orgánicos, suelen ser más pequeños en tamaño que los no orgánicos, pero con sabor, color y olor más intensos. Esta reducción en tamaño, es acompañada por una reducción en las calorías de los productos, pero cuentan con igual o incluso mayor cantidad de nutrientes. Además, se ha visto, que los productos no orgánicos aportan menor cantidad de los compuestos que dan esa sensación de “estar satisfecho” como lo son el resveratrol y polifenoles, por lo que uno tiende a comer más.

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Dos jóvenes compran orgánico en una feria

Además, la forma de producción de estos productos, al mismo tiempo protege al ambiente. Al no utilizar pesticidas, ni herbicidas, ni fertilizantes químicos, se reduce la carga química sobre el suelo y se evitan que contaminantes lleguen a los cursos de agua, a la atmósfera y a otros seres vivos.

Investigaciones científicas, demuestran que la erosión que sufren los suelos tratados con herbicidas y fertilizantes químicos es 7 veces más rápida que la capacidad de regeneración natural de los mismos. Mientras que la producción orgánica y ecológica se preocupa por ser una actividad sostenible, creando rotaciones de cultivo, favoreciendo a la biodiversidad y contribuyendo al sustento de agricultores pequeños e independientes.

Las sociedades están tomando más conciencia sobre los impactos negativos de ciertas producciones sobre el ambiente y de las acciones o hábitos que uno puede llevar a cabo para cuidar nuestro hogar, el planeta Tierra.

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