El país africano Botsuana realizó el 7 de febrero su primera subasta de licencias para cazar elefantes desde que el presidente Mokgweetsi Masisi levantó en mayo de 2019 una prohibición de cinco años sobre la práctica.

El gobierno de Masisi ha argumentado que la caza legal es necesaria para reducir el conflicto entre los elefantes y los humanos, pero algunos conservacionistas temen que volver a permitir la práctica fomente más la caza ilegal que otra cosa.

El grupo de derechos humanos y animales, Fundación EMS, tuiteó al respecto de la subasta: "Qué vergüenza, presidente Masisi, no lo olvidaremos".

El gobierno estaba dispuesto a subastar siete paquetes de caza que permitían matar a diez elefantes cada uno. Sin embargo, solo seis postores pudieron pagar la tarifa de reserva de $181.000. Fueron comprados por expedicionistas que los venderán a los cazadores de trofeos con un recargo.

La mayoría de los cazadores de trofeos que van al sur de África son de Estados Unidos, y Botsuana permitirá a los extranjeros matar hasta 202 de su cuota de 272 elefantes para este año, así como exportar los trofeos. La temporada comenzará oficialmente en abril.

Un problema complejo

El número de elefantes en África en su conjunto han disminuido en más de dos tercios desde 1979: de 1,3 millones a solo 415.000 en 2015, según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Sin embargo, en Botsuana, la población de elefantes ha aumentado, pasando de 80.000 a fines de la década de 1990, a 130.000 en la actualidad. El país ahora alberga casi un tercio de los elefantes de África.

El anterior presidente, Ian Khama, impuso la prohibición de cazar elefantes en 2014. Pero Masisi ha levantado la prohibición, argumentando que algunos elefantes causan estragos en zonas rurales.

elefantes botsuana

Muchos creen que el gobierno está haciendo lo correcto para reducir su número. Sin embargo, los grupos de conservación argumentan que la caza no es un medio eficaz para frenar el conflicto entre los elefantes y los humanos, y que las ganancias de la caza en realidad no beneficiarán a las aldeas rurales.

"Los estudios han demostrado que las comunidades locales no cosechan los beneficios que les promete la industria de la caza”, dijo a The Independent Rosemary Alles, cofundadora y presidenta de la marcha mundial por los elefantes.

Desde su punto de vista, matar a 272 elefantes en Botsuana no controlará el crecimiento de su población, no reducirá el conflicto humano-animal y no creará empleos en áreas donde las oportunidades son escasas.

En cambio, ofrece la posibilidad del uso de la tierra, incluidos corredores migratorios dedicados a los elefantes. Considera que esto ayudaría a la dispersión de los animales y aumentaría la la probabilidad de una convivencia amistosa con los humanos.

Khama, el presidente anterior, también ha criticado las medidas de su sucesor: "He estado en contra de la caza porque representa una mentalidad de aquellos que la apoyan, explotar la naturaleza por interés propio que ha provocado la extinción de muchas especies en todo el mundo", dijo a la AFP.

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Fuente:

Ecowatch