Nuestro planeta Tierra está lleno de agua pero sólo el 2,5% de ella es dulce y menos del 1% es apto para consumo humano. El rol crucial que tienen los humedales en la captación, almacenamiento y regulación del agua, los hace dignos de su protección para el bienestar general del ambiente y las personas.

En un contexto global de uso irresponsable del suelo y el agua, de crecimiento poblacional y urbanización constante, estas áreas terrestres representan una herramienta vital en la mitigación del impacto del cambio climático.

Los humedales aportan agua segura para su consumo, son importantes para la diversidad al contener el 40% de las especies del mundo, nos protegen de desastres naturales absorbiendo millones de litros de agua en las inundaciones y almacenan el carbono en manglares, turberas, praderas marinas y tantos otros ecosistemas.

Es importante comprender que la conservación de los humedales afecta directamente al desarrollo de las sociedades. Para tomar dimensión de su incidencia, basta decir que proporcionan más de mil millones de empleos y servicios por un valor estimado anual de 47 billones de dólares de los EE. UU.

En la medida en que las fuentes de agua dulce estén en peligro, la humanidad también lo está. Desde 1700 a esta parte, se han perdido el 90% de los humedales del planeta y la crisis del agua es la principal evidencia del efecto que tiene el modelo de desarrollo que hoy predomina en el mundo.

convención de humedales

Más de 2 mil millones de personas carecen de acceso a agua potable y más de 3 mil millones han sido afectadas por las sequías y las inundaciones en los últimos 20 años. Es por eso que la protección, la restauración y el uso racional de los humedales es el mejor punto de partida para satisfacer una mayor demanda de agua de manera sostenible.

De la misma manera, la construcción intensiva de infraestructura hídrica afecta directamente a sus ecosistemas, fragmentando los cursos de los ríos, interrumpiendo el flujo de agua, afectando la biodiversidad y finalmente amenazando el suministro de agua dulce a las comunidades. Es por eso que debemos tomar este tipo de intervenciones en la naturaleza con la responsabilidad colectiva que amerita nuestro exigido planeta.

El cambio climático exacerba la crisis de los humedales y del agua, llamándonos a pensar estrategias más sostenibles y eficientes para no dejar huellas que afecten nuestra propia existencia.

humedales delta okavango botsuana

¿Qué podemos hacer?

Todos podemos (¡debemos!) aportar en el cuidado del agua y en la conservación de estos ecosistemas esenciales para la vida. Valorar y gestionar sustentablemente los humedales, es condición de posibilidad para el desarrollo de comunidades en cada rincón del planeta.

Desde Proyecto Agua Segura por ejemplo, enfrentamos la crisis del agua impulsando proyectos como la protección de vertientes y la cosecha de agua de lluvia que permiten dar acceso al agua cuidando el recurso natural en todo su proceso. De la misma manera podemos implicarnos todos en esta tarea colectiva que precisa de acciones transformadoras que diseñen un futuro sostenible.

¡Hay mucho para hacer!

1- Dejemos de destruir y empecemos a restaurar. Para satisfacer una demanda sostenible de agua, debemos proteger y reconstruir los humedales.

2- Coordinemos la gestión de recursos hídricos. El uso racional y vinculado del suelo, el agua y otros recursos promueve un desarrollo que genera bienestar social y económico para sus comunidades

3- Reduzcamos el uso del agua, fundamentalmente en el sector industrial. Se estima que puede hacerse en un 50%!

4- No desperdiciemos alimentos. De esta manera se ahorrarían millones de litros de agua.

5- Aumentemos inversiones en las soluciones basadas en la naturaleza. Generemos ideas y negocios con impacto social y ambiental positivo.

6- Impulsemos acciones para sensibilizar sobre el riesgo que corren nuestros humedales.

¿Y tú, qué haces para cuidar el agua del planeta? ¡Cuéntanos en los comentarios!