La genética nuncadeja de sorprendernos. Sabemos que mucha de nuestra información genética laheredamos de la figura paterna. Sin embargo, estudios recientes han demostradoque no sólo somos propensos a tener rasgos similares o heredar enfermedades,incluso nuestra alimentación de hoy puede influir en la salud de nuestros futuros hijos.


Un estudio de la doctora Susanne Zajitschek, especialista en genética y sexualidad, demostró que la alimentación que tienen los hombres al momento de copular puede ser crucial para la competencia de los espermatozoides.  

Aunque al principio confirmaron que una dieta rica en proteína genera espermatozoides más rápidos y resistentes, una corrección del estudio dejó claro que mientras eso no es cierto, sí existe una relación entre la dieta del padre y el flujo de esperma, que se ve reflejado en la salud y crecimiento de los niños, por lo menos durante los primeros años.  

Esto demuestra que la importancia de la figura paterna va mucho más allá del código genético, existe una relación mucho más estrecha. Así como el estudio de Zajitschek, uno publicado en la revista Behavioural Neuroscience determinó que el cerebro de los padres con hijas pequeñas trabaja distinto que el de los padres con hijos pequeños, pues los primeros son más cuidadosos y atentos que los segundos.  

Esto es sólo la punta del iceberg, la paternidad se ha convertido en algo que ya no todas las personas valoran y ven como prioridad, pero la crianza de los hijos es algo tanto de padres como de madres. Seguir con la idea de que el hombre trabaja y la mujer cuida a los hijos es privar a todos de una convivencia que sólo puede ser benéfica para padres e hijos.  

La misma investigación demostró que la crianza positiva es fundamental durante los primeros 24 meses de vida de un niño, pues aprende a través de la imitación y si los padres se encuentran junto a sus hijos de manera constante, puede influir en sus habilidades cognoscitivas, en su memoria, atención e inteligencia.  

Desde una sana alimentación hasta ser una figura presente durante los primeros meses, la crianza va mucho más allá de ser una figura secundaria en la vida de un niño.