Hace muy poco se conoció que una gran cantidad de huevos había  sido contaminada con un insecticida (Fipronil) en Rumania y que habrían llegado desde allí a Bélgica y Holanda. Esta situación ha puesto a toda la Unión Europa en alerta, ya que al no consumirse solo los huevos, sino también sus derivados, es decir, los productos que se realizan con ellos en la misma preparación, el peligro de que la contaminación siguiera extendiéndose creció aún más.  

De acuerdo a la Comisión Europea, se han encontrado huevos sospechosos de estar contaminados en: Bélgica, Holanda, Francia, Reino Unido, Alemania, Suecia, Polonia, Austria, Rumanía, Eslovaquia, Irlanda, Dinamarca, Eslovenia, Italia, Luxemburgo, Suiza y Hong Kong.

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Según lo que se señaló, deberían consumirse grandes cantidades de productos contaminados con este insecticida para que realmente implicara un peligro para la salud pública.

Pero, para estar atento e informado, es conveniente que conozcas cómo debes leer la etiqueta que llevan impresos los huevos en algunos países, ya que ésa será la manera en que puedas identificar qué es lo que vas a consumir.

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Primer número: muestra cuál fue el tipo de producción que tuvo (ecológico, de campero, de suelo o de jaula). 


Entonces, repasemos: ¿Cómo debemos leer la información?

  1. Letras: país de procedencia (por ejemplo, "ES" indicará España). Consulta por tu país aquí
  2. Números de la provincia
  3. Números del municipio
  4. Identificación de la granja
  5. En algunos casos también hay una letra que identifica al gallinero dentro de la granja. 
  6. Otros también incluyen: la fecha de consumo preferente y el tamaño medio del huevo (XL, L, M o S). 

¿Qué hay detrás de los huevos?

Como notarás si comienzas a leer las etiquetas, la mayor parte de los huevos que podemos conseguir, no son producidos de forma ecológica, y siquiera en el campo. En general las gallinas ponedoras viven enjauladas sin ver la luz del sol ni pisar el suelo, en condiciones de hacinamiento extremo que pueden costarles la vida.

Además, se las somete a más de 20 horas de luz artificial para que no duerman y pongan más huevos; y si los pollitos que nacen son machos, se los mata, directamente.

Por eso, este problema de contaminación lo único que hace es dar visibilidad a una industria que está cotidianamente detrás de lo que comemos y que tiene total incidencia sobre lo que elegimos darle a nuestro cuerpo como energía fundamental. 

De acuerdo a esto, hay muchas personas que eligen no consumir este tipo de alimentos. Tú, si quisieras dejar de comerlos, puedes conocer también cómo suplantarlo de tus comidas; o bien, si piensas seguir incluyéndolos en tu dieta, intenta escoger aquellos que no hayan sido producidos bajo formas de maltrato animal, comprándolos en negocios responsables.