Un alimento orgánico es aquel en cuyo proceso de producción no se invierte sustancias químicas como los pesticidas, fertilizantes y herbicidas. Su definición engloba un conjunto de procedimientos que se denominan “ecológicos”. Actualmente la agricultura ecológica así como la ganadería ecológica son ejemplos de economías sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.

El inicio de las prácticas sostenibles en la agricultura surgió durante la década de los 40, la finalidad era encontrar una solución a la industrialización de la producción agrícola. Hoy en día, muchas personas prefieren consumir alimentos orgánicos debido a los resultados positivos que brindan a la salud. De forma particular podemos mencionar a los pacientes de cáncer, quienes por recomendación médica deben cumplir una dieta sana, que no incluye alimentos con aditivos químicos.

De hecho, estudios realizados a personas que se alimentan con productos orgánicos, evidenciaron efectos reales sobre la salud de las mismas. Incluso, se pudo comprobar esta investigación en animales, los cuales mostraban una mejor condición al ser alimentados con dichos productos.

Para llevar a cabo el cultivo de un alimento orgánico se utilizan sistemas de fertilización, por medio de la implementación de compostajes. Este tipo de recurso le permite al suelo recuperar los nutrientes que ha perdido. Para combatir las plagas en los cultivos, se debe hacer uso de productos naturales que se encargan de neutralizar y atacar a los organismos que amenazan a los cultivos y la cría de animales.

Además, un alimento orgánico se debe desarrollar en condiciones específicas. Ya que, respeta el ciclo de las temporadas de siembra y las características del terreno son clave para que los productos se cultiven de manera óptima.

Alimento orgánico: ejemplos

Como ejemplo de un alimento orgánico se pueden citar cada uno de los productos que han sido elaborados desde el cultivo hasta el procesamiento sin utilizar elementos químicos. Y cuya producción integral mantenga un especial cuidado con el medioambiente, así como la utilización de productos biodegradables. Algunos de ellos son los siguientes:

Alimentos orgánicos e inorgánicos


Cada vez se puede ver con más frecuencia productos con etiquetas que dicen: “orgánico” o “ecológico”. Esto hace pensar que también existen aquellos que son inorgánicos.

Cuando se habla de productos orgánicos se hace referencia por lo general a verduras y frutas que no son sometidas a la aplicación de productos químicos. Algunas personas entienden el término orgánico como un sinónimo de nutritivo, mientras que otras lo toman como una forma de referirse a seguros y limpios.

El objetivo de producir alimentos orgánicos es obtener comida sin aditivos químicos ni sustancias de origen sintético. Pero también son más nutritivos, debido a que su manejo se realiza bajo procesos muy similares a los sistemas naturales. En otras palabras, es como si la naturaleza produjera alimentos a su propio ritmo y el ser humano solo se encargara de ser cuidador y recolector.

Por otra parte, los alimentos inorgánicos son básicamente el agua y los minerales, es decir; aquellos que no aportan energía. Forman parte de los seres vivos y son imprescindibles para el funcionamiento normal del organismo.

Los alimentos inorgánicos en su mayoría son minerales, y un mineral es un elemento inorgánico (un metal) que se combina con otro grupo de elementos químicos. Ejemplos de ellos son los óxidos, sulfatos y carbonos, los cuales le dan estabilidad al compuesto. Nuestro cuerpo para lograr asimilarlos debe convertirlos en un elemento más complejo denominado “quelatos”. Estos compuestos de partes orgánicas pueden ser enzimas, hormonas, proteínas y aminoácidos.

Los minerales se pueden dividir en tres grupos:

Macroelemetos: (se miden en gramos) calcio, sodio, potasio, magnesio, fósforo, cloro y azufre.

Microelementos: (se miden en miligramos) yodo, flúor, azufre, manganeso, cobre, zinc y cobalto.

Oligoelementos: (se miden en microgramos) litio, cromo, selenio, níquel, silicio y molibdeno.

Alimentos orgánicos y el medio ambiente

El cultivo y producción de alimentos de origen orgánico es un incentivo que fomenta la relación con el medio ambiente. Ya que los suelos se fertilizan con abonos naturales, dependiendo a su vez mucho del agua, del aire y el sol, al igual que de los elementos vivos que existen en los ecosistemas.

Los alimentos orgánicos son mayormente promocionados por sectores que ven la agricultura convencional como un método sostenible de producción. Sin embargo, actualmente no existe suficiente evidencia científica que logre confirmar que el consumo de productos biológicos es de mayor beneficio para la salud.

La forma en la que se producen estos alimentos protege al medio ambiente al no hacer uso de pesticidas ni herbicidas. Esto reduce considerablemente la carga química sobre el suelo y evita que contaminantes lleguen a los cursos del agua, a la atmosfera y a otros seres vivos.

Algunas investigaciones científicas, demuestra que la erosión que padecen los suelos manipulados con herbicidas y fertilizantes químicos es 7 veces más rápida que su capacidad de regeneración. Mientras que la producción orgánica y ecológica se preocupa por ser una actividad sostenible. La cal crea rotaciones de cultivo, que favorece a la biodiversidad y contribuye al sustento de agricultores pequeños e independientes.

Ventajas e inconvenientes de los alimentos orgánicos

Como ventajas de los alimentos orgánicos destacan que son un tipo de producto completamente natural y libre de cualquier tipo de sustancia química o tóxica. Además, una vez que estos son ingeridos, pasan a nuestro organismo de la misma manera que estaban presentes en el cuerpo del alimento.

Menos plaguicidas y metales pesados en su estructura, aunque estas sustancias químicas se han considerado seguras en las cantidades utilizadas. Los expertos en salud advierten sobre los posibles daños de la exposición repetida.

También son más saludables, cuando nos referimos a carne y leche, los productos orgánicos suelen tener un 50% más de ácidos grasos como omega-3. Esta diferencia se debe a la forma en cómo se cría el ganado orgánico, con una dieta basada en el pasto y más tiempo en el aire libre.

En algunos casos contiene más antioxidantes, esto fue comprobado por un de seis años en el Journal of Agricultural and Food Chemistry. Los investigadores comprobaron que las cebollas orgánicas tenían un mayor contenido de antioxidantes, 20% más alto que sus homólogas cultivadas convencionalmente.

Por otro lado, entre los inconvenientes de los productos orgánicos cabe citar el alto costo de ellos. Ya que al tratarse de alimentos que no incluyen procesos artificiales, tardan más en producirse y por defecto se realiza en menor escala, repercutiendo en un precio más elevado. Además, al tratarse de alimentos que no pueden producirse en masa, los mismos no logran satisfacer la demanda actual de alimento a nivel mundial.

Beneficios de los alimentos orgánicos para la salud


Como ya lo hemos dicho, para que un alimento sea clasificado como orgánico, debió ser producido sin la implementación de sustancias como herbicidas o insecticidas. También requiere de la ausencia de conservantes, colorantes y sabores artificiales y tampoco deben ser modificados genéticamente. Además de esto, su mantenimiento debe contar con buenas prácticas y métodos para conservar el suelo y preservar sus nutrientes, utilizando de forma racional los recursos naturales.

Existen estudios que investigan sobre la relación de los pesticidas y los alimentos a nivel celular. Muestran una correlación positiva entre los altos niveles de pesticidas y las alergias alimentarias. Y a su vez, tienen en consideración la presencia de DCP, se trata de unas sustancias químicas denominadas diclorofenoles, las cuales parecen alterar varias hormonas del cuerpo humano.

Actualmente se investiga si los DCP pueden originar cáncer o enfermedades cardiacas. Pero se conoce que el consumo de los productos orgánicos es capaz de potenciar el sistema inmunológico.

Por lo general, los productos orgánicos suelen ser más pequeños en tamaño que los que no son orgánicos. Esta reducción en tamaño viene acompañada por la reducción en las calorías de los productos. Sin embargo, tienen sabor, color y olor más intenso. Los mismos cuentan con igual o incluso mayor cantidad de nutrientes.

También se ha notado que los productos orgánicos aportan menor cantidad de los compuestos que dan esa sensación de “estar satisfecho”.

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