Al igual que nuestro propio cuerpo, la naturaleza se conforma de varias partes encargadas de cumplir una función distinta, a estas se les denominan ecosistemas. Pero a pesar de la importancia que tiene en el mantenimiento del equilibrio del planeta, hoy se encuentran gravemente afectados por actividades humanas. El primer paso para lograr revertir estos efectos dañinos, es la restauración ecológica. Por lo que conocer 10 ejemplos de ella ayudará a entender que cada gesto cuenta.

Pero antes, debemos dar respuesta a la primera pregunta que se nos genera ¿qué es un ecosistema? Básicamente, un ecosistema es la unidad biológica funcional de la vida. Es decir, el conjunto de organismos vivos que comparten un mismo hábitat o biotopo.

“El término que manejamos actualmente fue propuesto en 1935 por el ecólogo inglés A. G. Tansley y. En su definición el ecosistema albergaba las interacciones entre individuos de una comunidad y su medio”.

La dinámica de un ecosistema involucra una cadena de interacciones entre todos los seres vivos e inertes que lo conforman. Por medio de las cuales, crean sus propios mecanismos de adaptación, transformación y autorregulación. Todo este conjunto determina la importancia de su preservación, a fin de que no se rompa la cadena vital que causaría un desequilibrio natural.

Partiendo de esta concepción, se distinguen varios tipos de ecosistemas teniendo en cuenta sus propiedades físicas y su naturaleza. Los cuales a su vez forman los diferentes entornos que nos rodean.

Tipos de ecosistemas

Un ecosistema no solo se diferencia por los distintos grupos de organismos que viven en él, sino también por su mecanismo de atención a la naturaleza:

Ecosistema marino: corresponde al mayor tipo de ecosistema, debido a que cubre gran parte de la superficie terrestre, aproximadamente el 70%. Las grandes extensiones de océanos tienen poca concentración de vertebrados, pero el agua rica en minerales bulle de vida prácticamente todos lados.

Pudiendo destacarse los pastos marinos de algas, los arrecifes de coral y las fumarolas de las grandes profundidades marinas.

Ecosistema de agua dulce: los ríos y los lagos también están constituidos por agua, sin embargo, son ecosistemas muy diferentes a los de los mares y océanos. Y a su vez, existen otros subtipos de ecosistemas dentro de los entornos de agua dulce; los lóticos, los sistemas lénticos y los humedales.

Los primeros se conforman de ríos, en los que el agua fluye con rapidez debido a la gravedad y el relieve del paisaje. Por el contrario, los segundos están formados por lagos y estanques, donde el agua se mueve lentamente. Mientras que en los humedales, los elementos del ecosistema están saturados de agua.

En este tipo de ecosistema prevalecen vertebrados de tamaño medio o pequeño, ya que no hay mucho espacio en que desarrollarse.

Ecosistema montañoso: está formado por relieves muy pronunciados que constituyen montañas y altiplanos, cuya verticalidad dan lugar a otra calase de ecosistemas. La vida animal suele ser muy notoria en este tipo de ecosistemas, sobre todo en zonas bajas y medias, no ocurriendo igual en picos escarpados.

Ecosistema desértico: se caracteriza por tener una muy baja frecuencia de precipitaciones, haciendo que tanto la fauna como la flora sea muy escaza. Son pocas las formas de vidas que pueden subsistir en condiciones tan duras. Por lo que alguna alteración en una especie genera efectos severos en la cadena.

Ecosistema Forestal: este tipo de ecosistemas de distingue por la abundante densidad de árboles o de flora en general. Pudiendo dividirse en bosque seco, selva, bosque templado y taiga. Cuando alguno de ellos presenta muchos árboles juntos la diversidad de especie animal es muy alta.

Ecosistema artificial: como bien su nombre lo indica, este ecosistema no proviene de la naturaleza, sino que es el resultado de la actividad humana. Los edificios, cemento, pavimento y grandes extensiones cubiertas de luces, hace que algunas especies se adapten al entorno y otras no.

Todos estos ecosistemas pueden verse afectados por la actividad humana, que incide de forma negativa y deteriora su equilibrio. Ante esto existen medias que se pueden tomar para evitar el avance del desgaste natural. Y recuperar los ecosistemas que una vez fue habitad de diferentes especies y de invaluables recursos naturales.

Restauración ecológica y ejemplos

La clave para la recuperación de ecosistemas degradados es la restauración ecología. Una ciencia ambiental innovadora que recupera ecosistemas dañados y los deja como antes.

El término de restauración ecológica lo podemos ampliar con la designación que le otorga la Sociedad Ecológica de Restauración (SER). Quienes la definen como la aplicación de procesos que permiten recuperar los entornos que han perdido su equilibrio, se encuentran deteriorados o destruidos. Consiste en un enfoque práctico que comprende una gran variedad de técnicas y metodologías que hacen posible el análisis y mejora de los ecosistemas.

Entre sus principales metas es importante conocer las siguientes:

  1. Preservar el buen funcionamiento de los ecosistemas, la gestión sostenible y la conservación de la biodiversidad.
  2. Mejorar los aspectos socio-económicos, físicos y culturales relacionados con el mantenimiento de los ecosistemas.
  3. Impulsar las relaciones positivas y evolutivas entre los seres humanos y los paisajes que habita.
  4. Prevenir los efectos de factores climáticos adversos, como la erosión y las inundaciones.

Las ventajas que ofrece la restauración ecológica en aspectos ambientales, económicos y sociales se aprovechan desde hace décadas en muchos países del mundo. Y como muestra tenemos algunos ejemplos.

Parque Nacional Grasslands (Saskatchewan, Canadá): la red de Parques reintrodujo 71 bisontes. Realizó una nueva vegetación 280 hectáreas de campos para cultivo e incluyeron a los pueblos aborígenes para recuperar sus actividades tradicionales.

Desierto de Tengger (China): entre 1955 y 1956, se construía la línea ferroviaria entre las ciudades de Baotou y Lanzhou. En ese momento los promotores descubrieron que las dunas invadían las vías y para evitarlo colocaron un entramado superficial de bambú y un sistema de plantaciones y riegos para fijar un sustrato. Gracias a ello se generó una costra biológica superficial que aún se mantiene.

Bosque de eucaliptos tras una explotación minera (Australia): los responsable de una explotación de bauxita, extendieron tierra vegetal con un banco de semilla. Acción que logró la recuperación del bosque de eucaliptus.

Río Kissimee (Florida, EE.UU.): Quienes impulsaron la hazaña recuperaron el trazado natural del río y la conectividad de los canales con las riveras.

Reserva Nacional de El Yali (Chile): entre sus medidas de conservación ambiental destacan; la protección de los humedales. De igual forma un sistema de alerta ambiental temprana.

Si bien todos son ejemplos de restauración ecológica, también es necesario conocer la forma en la que se puede realizar todo este proceso.

¿Cómo se recupera un ecosistema?

Restauración ecológica

Los ecosistemas dañados o deteriorados por la actividad humana pueden recuperarse al llevar a cabo una serie de medidas correctoras en el ambiente. De esta manera pueden retornar a sus condiciones naturales anteriores a su modificación. La recuperación de un ecosistema comprende varias fases:

Estudios y análisis preliminares del entorno: debe incluir toda la información importante sobre el encuadre territorial de la zona donde se realizara la restauración. Tomando en cuenta el aprovechamiento del suelo, las vías de comunicación, medio socioeconómico, la biodiversidad, el clima y los posibles yacimientos arqueológicos. Asimismo, el estudio exhaustivo del paisaje y las diferentes unidades que lo conforman.

Desarrollo del objeto general y de los objetivos específicos: el proyecto tendrá claramente definido cuál es la meta y la suma de acciones que llevaran a ella.

Análisis del marco jurídico y normativo vigente: las cuales se pueden cumplir en el desarrollo de las actividades de restauración.

Consideración de los antecedentes, imprescindibles y condicionantes: de debe tomar en cuenta la existencias de posibles Zonas de Especial Protección de Aves. De igual forma la presencia de animales en peligro de extinción, parques naturales y especies invasoras.

Seleccionar y justificar la alternativa más adecuada a la restauración: esto después de haber analizado todas las fortalezas y debilidades de la zona a recuperar.

Elaboración del mapa de actuaciones: el cual contempla cada uno de los pasos que se seguirá durante la restauración.

Para finalizar se realiza el plan de vigencia ambiental: para el monitoreo y seguimiento de las actividades realizadas a largo plazo.

Ecosistema novedoso

También conocidos como ecosistemas nuevos, son aquellos cuyas características son diferentes en composición y en función a los ya presentes o los pasados. Los entornos novedosos no tienen análogos naturales ya que interfieren las alteraciones humanas. Pudiendo señalar al sistema climático global, especies invasoras, interrupción de los ciclos globales o una extinción masiva.

Si nos referimos a una escala más local, los ecosistemas novedosos pueden ser, las tierras agrícolas o lotes abandonados, los muros de piedras que limitan los campos. Cada uno de ellos son ejemplos de dilemas para los biólogos de la conservación marina y terrestre. Y pueden dar pie a la restauración del ambiente.

Y tú ¿Qué ejemplos de restauración ecológica puedes hacer en tu zona?