Las causas por las cuales se pierden los bosques, son varias; algunas directas y otras indirectas. El origen de la desaparición de grandes extensiones arbóreas no influye en las consecuencias que se generan a partir de la ausencia de los bosques nativos:

Los bosques nos brindan “bienes y servicios ecosistémicos”. Mientras que los bienes son tangibles (los podemos tocar y/o ver), los servicios ecosistémicos no lo son y por lo tanto los reconocemos cuando ya no están. Estos servicios ambientales son comunitarios, es decir, que se beneficia toda la sociedad. Uno de estos problemas ambientales que afecta a nuestra región son las inundaciones originadas por la ausencia de los bosques. Según un artículo publicado por el Banco Mundial (BM) en el año 2014, Argentina es uno de los quince países más afectados económicamente por las inundaciones. En este país, la pérdida de bosques se acelera a partir de la década de los noventa y principios del siglo XXI.

También, perder bosques es perder la capacidad de fijar carbono y, por lo tanto, se está contribuyendo al incremento del cambio climático. La Argentina reforzó su posición de liderazgo y compromiso frente al cambio climático mediante la Ley N° 27.270 la cual aprueba el Acuerdo de París. Es importante saber que este país se encuentra en el puesto N° 30 como emisor a nivel mundial de gases de efecto invernadero (0,6% del total mundial) de los cuales un 15% es originado por la deforestación.

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Teniendo en cuenta estos datos, es necesario restaurar las áreas degradadas a través de la reforestación con especies nativas, ya que acelera los tiempos de recuperación, sobre todo en casos de incendios muy intensos que producen una alta mortalidad de la vegetación.

“La restauración ecológica consiste en promover procesos de recuperación de áreas degradadas o destruidas en relación a su función, estructura, composición y suministro de servicios ecosistémicos”, asegura Carolina Sasal, especialista del INTA Paraná, Entre Ríos.

Para lograr esto se debe planificar bien dicha reforestación, teniendo en cuenta diversos factores tales como:

- El número de árboles que se plantarán por hectárea hasta las especies de los mismos. Se considera que los bosques deberían estar compuestos por diversas especies de árboles, ya que ello evitaría la rápida propagación del fuego.

- Seleccionar las especies nativas que no hayan quedado luego de la quema (o huérfanas) utilizando árboles y arbustos cercanos para proveer de semillas (semilleros).

- Plantar especies nativas que presentan semillas resistentes a altas temperaturas (algunas especies tienen semillas que toleran las altas temperaturas que alcanzan los suelos durante los incendios al resistir altas temperaturas pueden germinar luego de un incendio).

- Es más eficiente reforestar con especies nativas cuyas semillas son dispersadas por aves (las aves son reforestadores naturales porque se alimentan de especies de fruto carnoso en lugares no quemados y depositan las semillas en lugares quemados).

- Plantar cerca de arbustos aumenta la probabilidad de supervivencia de los plantines porque dan sombra y pueden protegerlos de los herbívoros.

- Plantar hacia mediados de la época de lluvias de la región afectada, cuando el déficit hídrico es menor.

- No dañar los árboles que puedan recuperarse. Es fundamental limpiar el terreno retirando la madera quemada, pero también lo es el mantener y proteger aquellos árboles que hayan sobrevivido al incendio como también las yemas escondidas en las plantas debajo de la tierra que pueden rebrotar luego de que se quema parte o el total de la vegetación.

Desde la Región Pampeana hasta la Chaqueña, la pérdida de bosques es mayormente debida a la expansión de la agricultura. En la Región Patagónica, los bosques andinos-patagónicos, son vulnerables a los incendios forestales (intencionales o no pero generalmente provocados por acciones antrópicas).

Recuperar estas funciones ecosistémicas importantes también para asegurar la calidad de vida de las comunidades que se encuentran en estas regiones afectadas, es una de las tareas que lleva adelante la Asociación Amigos de la Patagonia a través de su programa socioambiental “Hacemos bosques”.

Dicho programa tiene como objetivos centrales:

● Restauración ecológica: Ayudar a la restauración del ecosistema mediante la plantación de especies nativas, control de exóticas y otras actividades de restauración con el apoyo del equipo técnico de cada reserva.

● Fomentar el desarrollo local: a través de la compra a viveros locales designados por el equipo técnico a cargo. De esta manera apoyamos los emprendimientos locales y brindamos más sentido a la plantación en la región.

● Educación Ambiental: fomentar la conciencia ambiental a través de actividades educativas formales o participativas y difusión de información.

Estas acciones se realizan gracias al apoyo de numerosos voluntarios, empresas, equipos técnicos de cada Reserva o Parque Nacional y de viveros locales, y se encuentran enmarcados en la Ley N° 26.331 “Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos” (reglamentada e implementada en el año 2009). Uno de sus objetivos es la de fomentar actividades de enriquecimiento, conservación, restauración, mejoramiento y manejo sostenible de los bosques nativos. Asimismo, esta normativa tiende a encauzar los desequilibrios que se dan en los aspectos sociales, ambientales y económicos.

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Hacemos Bosque en el Parque Nacional Lanín

El Parque Nacional Lanín ocupa una superficie de 412.000 ha ubicadas al suroeste de la Provincia de Neuquén. En esta superficie, el área protegida conserva parcialmente a las eco-regiones de los bosques andino patagónicos y altoandina. Algunos de estos elementos son únicos (especies como el roble pellín, el raulí y la araucaria) y se encuentran entre las comunidades menos representadas dentro de las áreas protegidas de Patagonia norte, existiendo situaciones de alta fragilidad debido a múltiples factores que ejercen presión sobre el territorio en que están asentadas.

En la zona de Ñorquinco se produjeron dos incendios extensos y de alta severidad durante las temporadas estivales en 1987 y 2014. Debido al cambio climático, en el futuro cercano se presentarán condiciones climáticas de sequía y de aumento de temperatura de 1,5 grados en promedio. Estas condiciones generarán que la frecuencia de incendios sea mayor y de gran intensidad en el norte de la Patagonia.

En este contexto las diferentes técnicas de restauración del ecosistema son clave para la recuperación de los ambientes de alto valor de conservación.

Acá es donde empieza el bosque

Hace ya un año la Asociación de Amigos de la Patagonia y el Parque Nacional Lanín trabajan juntos con el objetivo de restaurar el bosque de Araucarias en el norte de la Provincia del Neuquén. Llevan plantados 7700 árboles (entre los más de 25.000 plantados en la región) y se trabaja para desarrollar nuevas plantaciones, pero para que todo esto sea posible hay un actor fundamental: el vivero.

El vivero está ubicado en la cuenca de Ruca Choroi, una zona donde hay serios problemas de conservación. El gran aumento demográfico, la ampliación del desarrollo ganadero y los problemas de regeneración del bosque derivaron en una seria erosión y degradación del suelo.

El proyecto del Vivero Ruca Choroi comenzó en el 2009, en el marco de la Ley de Bosques, bajo la coordinación de la guardaparque Julia Delgado. En este proyecto se vincularon miembros de la comunidad y del equipo del Parque Lanín con el objetivo de proveer plantines de especies nativas a la región.

En el año 2012 se otorgaron los primeros fondos para el armado del vivero. Se capacitó a los vecinos y vecinas de la comunidad a través del INTA, para la producción de plantines de Araucaria Araucana, Lenga, Ñire, Radal, Maitén y Ciprés de la Cordillera. 

En la actualidad, a partir de la alianza entre Asociación de Amigos de la Patagonia y el Parque Nacional Lanín, surge la posibilidad de la puesta a punto del vivero. Este aporte es fundamental para garantizar la disponibilidad de plantines nativos para cualquier proyecto de reforestación que surja en las cuencas Ruca Choroi, la cuenca de Ñorquinco y de Quillén y para el desarrollo de la comunidad local. 

Apoyando el programa Hacemos Bosque, no solo estás plantando árboles, estás reconstruyendo los bosques nativos, ayudando a mantener el equilibrio ecológico y contribuyendo con el crecimiento sustentable de la comunidad.