Se sabe que con el avance de la edad, los humanos somos más propensos a reducir las horas de sueño, sin embargo, aún no se conocen las razones específicas. Los científicos intentan descifrar la causa.

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Lo que se sabe

El envejecimiento saludable se asocia con efectos marcados en el sueño, que incluyen su cantidad diaria y forma.

Hasta la fecha, no se entienden los fundamentos neurofisiológicos ni el significado biológico de estos cambios y, lo que es crucial, sigue siendo la incógnita de si el envejecimiento está asociado con una menor necesidad de sueño o una capacidad reducida para generar suficiente sueño.

La investigación

Un estudio realizado por el Dr. Vladyslav Vyazovskiy de la Universidad de Oxford, publicado en 2018 en The Journal of Neuroscience, intentó entender la relación entre el envejecimiento y la falta de sueño.

Aquí los expertos plantearon la hipótesis de que el envejecimiento puede afectar a las redes corticales locales, interrumpiendo la capacidad de generar y sostener oscilaciones del sueño, y con ello la respuesta homeostática local a la pérdida del sueño.

Para su sorpresa, los resultados contradijeron distintos estudios realizados anteriormente.

¿Qué encontraron?

Los investigadores no encontraron diferencias importantes en la actividad neuronal cortical durante el sueño en tres grupos de edad.

Estos hallazgos contrastan con estudios previos que muestran que el envejecimiento se asocia con una capacidad reducida para generar sueño profundo, y resaltan la necesidad de considerar la actividad a nivel de neuronas individuales, además de la visión del cerebro completo, para comprender completamente los efectos del envejecimiento en el sueño.

Fuentes:

The Journal of Neuroscience