Los expertos insisten en que llevar una vida saludable y una alimentación balanceada, pero para mantener el buen estado de salud se necesita un poco más. Una investigación reciente puso de manifiesto que el estrés afecta al intestino tanto como la dieta.

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¿Qué ocurre en el cuerpo?

El estrés es una reacción fisiológica de defensa ante ciertas amenazas. Ocurre cuando nuestro organismo percibe un peligro potencial. Entonces, las glándulas suprarrenales liberan adrenalina y cortisol, las hormonas del estrés. En consecuencia, se acelera el corazón para bombear más cantidad de sangre hacia los músculos y otros órganos.

Cuando desaparece la amenaza, el cerebro envía la orden de parar y el organismo vuelve a la calma.

Al atravesar situaciones de estrés, suele difícil mantener una alimentación saludable. Muchos suelen comer para satisfacer necesidades emocionales, y se opta por comidas muy calóricas.

Pero, ¿qué tanto engorda el estrés? Una investigación reciente ha logrado determinarlo.

¿Qué tanto engorda el estrés?

Cada organismo es distinto, por lo que no se puede concretar el número exacto de kilos que aumenta el cuerpo por cada cosa que nos produzca estrés, pero podría compararse con comer una hamburguesa con queso o una barra de chocolate y caramelo, según se desprende de los trabajos de un equipo de científicos de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos. En sus investigaciones, han constatado que el estrés afecta al intestino tanto como la dieta.

Debemos recordar que el estrés hace que estemos ansiosos y menos activos físicamente.

Cómo controlarlo

Según Mayo Clinic, hay algunas recomendaciones que puedes seguir para controlar el aumento de peso asociado con el estrés:

- Pregúntate si realmente tienes hambre o si estás comiendo por ansiedad. Si no tienes hambre, busca una distracción alternativa.

- Evita saltearte comidas, en particular el desayuno. Si no tienes tiempo de sentarte a desayunar, al menos come una fruta.

- Procura llevar una dieta saludable y completa, con cereales integrales y variedad de frutas y verduras.

- Piensa cuáles son los alimentos calóricos que te reconfortan y evita tenerlos al alcance en tu casa o en la oficina.

- Registra tus hábitos alimenticios para buscar patrones y piensa qué puedes hacer para superarlos.

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Fuentes:

El País

Mayo Clinic