El Síndrome de Sheehan es una enfermedad poco conocida pero (lamentablemente) bastante frecuente que afecta la hipófisis y que aparece en mujeres que han sido madres biológicas.

Este síndrome es más común en países pobres o en vías de desarrollo, no siendo particularmente prevalente en países desarrollados. Esto es debido a que, en gran medida, la aparición del síndrome de Sheehan tiene que ver con una atención deficitaria en el sistema de salud.

Los síntomas de este síndrome pueden aparecer al poco tiempo del parto o muchos años después, por eso muchas mujeres conviven con él sin saberlo.

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Por qué se produce el Síndrome de Sheehan

El síndrome de Sheehan se provoca debido a una pérdida de sangre importante o a tener la presión arterial extremadamente baja durante el parto o después de este. Debido a la falta de oxígeno por la hemorragia la glándula hipofisaria, que se agranda durante el embarazo,
puede verse gravemente dañada.

Al destruirse parte del tejido de esta glándula, la hipófisis no puede funcionar de manera normal. Esta se encarga de regular la producción del resto de sistema endocrino, por lo que puede haber desequilibrios en la producción de hormonas que controlan el metabolismo, la fecundidad, la presión arterial, la producción de leche materna y muchos otros procesos vitales.

La escasez de cualquiera de estas hormonas puede provocar problemas en todo el cuerpo.

Síntomas del Síndrome de Sheenan

Algunos síntomas pueden aparecer apenas poco tiempo después del parto. Por ejemplo, es bastante común que una madre se dé cuenta de que tiene este problema porque es incapaz de amamantar a su bebé.

Sin embargo, en mujeres en las que el daño fue menor, pueden pasar años sin descubrirlo, y hacerlo recién ante una situación de estrés físico extremo, como una infección grave o una cirugía, que desencadena una crisis suprarrenal.

Los síntomas más comunes del Síndrome son:

Factores de riesgo de la enfermedad

Cualquier enfermedad que aumente la posibilidad de sufrir una pérdida intensa de sangre (hemorragia) o presión arterial baja durante el parto, como tener un embarazo múltiple o tener un problema con la placenta, puede aumentar el riesgo de padecer el síndrome de Sheehan.

Sin embargo, con una atención médica adecuada y un control bien realizado durante el trabajo de parto deberían disminuir casi a cero las posibilidades de tener este problema.

En cambio, los partos en espacios no seguros, especialmente en países con menos recursos, pueden hacer frecuente este síndrome.

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Recuerda que tienes derecho a un parto seguro y respetado, ¡Hazlo valer!

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Fuentes:

Mayo Clinic