Estrés: ¿qué es la descarga neurogénica y por qué es necesaria?. Después de una situación de nervios intenso —una discusión, un susto o un evento traumático— el cuerpo humano activa mecanismos biológicos diseñados para sobrevivir.

Sin embargo, a diferencia de otros mamíferos, las personas solemos reprimir una de las respuestas más naturales del organismo: el temblor.

En la naturaleza, los animales tiemblan espontáneamente luego de una experiencia de alta adrenalina. No es frío ni debilidad: es un proceso fisiológico conocido como descarga neurogénica, que permite liberar el exceso de cortisol y adrenalina acumulados durante la amenaza. Tras esa liberación, el sistema nervioso vuelve al equilibrio.

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La idea central detrás de estas prácticas es simple: el cuerpo recuerda cómo autorregularse. (Imagen: Pinterest)

Por qué los humanos dejamos de hacerlo

En los humanos, el córtex prefrontal —relacionado con el control social y la autoimagen— suele frenar estas respuestas corporales. Frases internalizadas como “no muestres debilidad” o “mantené la compostura” llevan a bloquear el temblor natural, impidiendo que la activación se disipe.

Según distintos enfoques terapéuticos, esa energía que no se libera no desaparece:

Qué dicen las terapias corporales

Métodos como TRE (Tension & Trauma Releasing Exercises), desarrollados por David Berceli, y abordajes somáticos inspirados en el trabajo de Peter Levine, sostienen que el cuerpo tiene la capacidad innata de autorregularse cuando se le permite completar sus respuestas biológicas.

Estas prácticas no buscan revivir el trauma, sino ayudar al sistema nervioso a salir del estado de alerta constante, favoreciendo una sensación de calma y presencia corporal.

El rol del movimiento consciente

Ejercicios suaves de sacudida, respiración o balanceo —también presentes en disciplinas como el qigong— apuntan a reconectar con esa capacidad natural del cuerpo. La clave no está en la intensidad, sino en escuchar las sensaciones físicas y respetar los propios límites.

Especialistas aclaran que estas técnicas no reemplazan tratamientos médicos o psicológicos, pero pueden funcionar como complemento para la gestión del estrés cotidiano.