¿Te ha pasado que comentas algo en una red social e inmediatamente las personas descuartizan tu texto, y lo analizan tan literalmente, que se pierde el sentido, el humor o la interpretación que quisiste compartir?

No se produce solamente de descontextualizar, sino que se da por el efecto de la literalidad llevada al extremo. Ocurre porque hay personas que aceptan sólo el significado literal, palabra por palabra, “al pie de la letra” de lo que escuchan o leen, y no toleran que haya ningún otro tipo de matiz de pensamiento, metáfora, analogía o visiones que no coincidan con su decodificación.

Lo que podríamos llamar, quizás, estrechez de pensamiento por exceso de literalidad, lleva a visiones obtusas y reactivas, en vez de poder ver el contexto de lo que se comparte.

La comunicación humana no es lineal y tiene una rica estructura. En un mundo donde parece que cada uno de nosotros quiere tener razón en todo (y por eso se generan discusiones permanentes), es necesario complementarla con el análisis desde otras perspectivas, como la metáfora, la analogía, el pensamiento lateral, el sentido figurado y la interpretación empática poniéndose en el lugar de quien se expresa.

Así, al reaccionar inmediatamente por exceso de literalidad, lo que se genera es confusión. Sin embargo, buscando la forma apropiada, se puede expresar todo lo que desees, como aporte y no con reactividad como suele suceder.

  • Cuando se responde reactivamente se reducen notablemente las posibilidades de entendimiento.

Desde un punto de vista muy personal, considero que la falta de lectura, la decadencia de la educación tradicional, la ausencia de educación emocional y de pensamiento crítico son algunos de los motivos por los que cada vez más gente es literal con los demás. Aunque, por lo general, no son tan literales en extremo al estructurar su propia comunicación, porque frecuentemente se observa que caen en exceso de suposiciones, inferencias y prejuicios, lo que dificulta aún más el proceso.

  • El buen uso del sentido figurado

Como vemos, el sentido literal es el sentido propio de las expresiones, sin lugar a duda. Por ejemplo, la frase “Esta manzana es roja” cuando estamos frente a una fruta así, no se presta a confusiones.

bien mal

En cambio, el sentido figurado es el que se usa cuando las expresiones amplían su significado habitual y buscan agregar expresividad y otros recursos para dar contexto y vuelo a lo que se dice. Siguiendo con el ejemplo anterior, la frase figurativa podría decir: “El color de la manzana es apasionado, como el vestido favorito de mi pareja”.

En un sentido general, las personas más esquemáticas y con el hemisferio izquierdo del cerebro racional más dominante, pueden ser más propensas a caer en la literalidad, e incluso cierta torpeza al expresar sus puntos de vista.

Una vez más: que no se tome como literal lo que acabo de expresar, ya que al comienzo expresé claramente “en un sentido general”. Aunque apuesto que muchas de estas personas ya se estaban poniendo en guardia al leer para refutar lo que les hace ruido internamente.

  • El problema de ser demasiado literal y cómo resolverlo

Hay momentos donde es necesario ser literal; por ejemplo, cuando necesitas ser extremadamente preciso y puntilloso. Es el caso del mundo de los abogados se habla siempre de analizar las palabras, su estructura y cómo éstas construyen ideas que son las que sostienen los argumentos.

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Sin embargo, en el mismo ámbito muchas veces se defienden los casos en base al “sentido figurado”, que es lo que una de las partes quiso expresar.

Ahora bien: si siempre eres demasiado literal, puede que tu espacio mental esté circunscripto exclusivamente en tu modelo, y rechaces de antemano prácticamente cualquier cosa que no entra dentro de tu marco aceptable.

  • ¿Cómo ampliar tus modelos mentales?

Puedes trabajarlo integrando el hemisferio derecho, la parte “blanda” del cerebro, que contempla la empatía, la sensibilidad, las emociones, la contemplación, la creatividad, la innovación y el pensamiento metafórico, entre muchos otros aspectos.

Esta adecuación de las funciones cognitivas para desarrollar mejor el espacio interpretativo de las ideas y pensamientos te permitirá incorporar la flexibilidad mental para poder interpretar a los demás, e incluso enriquecer tu forma de vincularte, ya que podrás entrar y salir de tu esquema de literalidad que has privilegiado.

Por ejemplo, el pensamiento metafórico es un recurso extremadamente valioso que tiene el cerebro con su hemisferio derecho, para establecer conexiones entre aspectos diferentes, y que, de alguna forma, tienen elementos comunes.

El cerebro procesa la información en forma analógica: es una estructura de experiencias que se conectan con los conocimientos que has incorporado. Si sólo le das significado al mundo exclusivamente en base a esto, puede que seas alguien excesivamente “literal”, ya que todo lo que no entre en tu esquema, lo descartas o rechazas o refutas o juzgas.

Pero como humano no eres alguien estanco: tienes la posibilidad de participar más en interpretar otros modelos que no encajen en el tuyo, y de esta forma, activar también otras visiones -con las que puedes adherir o no-. De lo que se trata es de generar mejores conexiones que te permitan salir de tu esquema habitual de pensamiento, y enriquecerte también de las visiones ajenas.

En la infancia, por ejemplo, éramos especialistas en fluir del pensamiento literal (“esto es así”) al metafórico y las demás formas, porque la creatividad, el juego y el disfrute estaban impregnados en nuestra avidez para saber, conocer y explorar.

De adultos, el pensamiento rígido ha convertido en casi robots a millones de personas.

  • 3 formas de no morir enterrados bajo nuestra propia literalidad

Aquí tienes algunas ideas sobre cómo puedes dejar de ser tan literal en extremo, para abrirte a otras formas de percibir el mundo:

- Evita reaccionar en automático ante ideas que te chocan

Sin que esto signifique que vas a traicionar tus principios, puedes simplemente detenerte unos segundos a pensar a partir de estas preguntas:

¿Qué está queriendo expresar esta persona/idea que escucho, leo o percibo?

¿Qué parte mía quiere reaccionar? ¿Por qué y para qué reaccionaría?

¿Cuál es el resultado que quiero lograr al reaccionar en automático?

¿De qué forma puedo contribuir en un sentido positivo en este momento?

Este simple acto te lleva directo al pensamiento crítico, para analizar mejor lo que sucede y elegir mejor cómo proceder.

- Lee sobre todo novelas y anímate a debatir

Las novelas de ficción son una fuente inagotable de recursos metafóricos, analogías, riqueza de lenguaje conceptual y distintas formas que, de sólo leerlas, irás incorporando y enriqueciendo. Es decir que ampliarás tu diccionario racional, y también emocional, para conectar los dos hemisferios del cerebro.

En cuanto al debate, siempre es enriquecedor para los modelos mentales dialogar con personas muy diferentes. Conocerás otros puntos de vista, podrás considerarlos y tomar elementos para ampliar tu visión del mundo. Como dice la frase de Einstein: “La mente es como un paracaídas: sólo funciona si se abre.”

- Evita calificar todo como “Correcto / Incorrecto”

Las personas de pensamiento literal suelen levantar su dedo índice calificador, para indicar qué es correcto o incorrecto la mayoría de las veces. Lo que les sucede es que todo lo que no pueden resignificar en milésimas de segundo en su esquema mental prevalente, les resulta disruptivo y les produce ruido interno. Por eso reaccionan de acuerdo con sus propios patrones.

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Si evitas calificar, opinar y refutar absolutamente todo lo que no entra dentro de tu modelo mental basado en la literalidad, lo que sucederá es que, al frenar estas determinaciones automáticas, te abres a nuevas perspectivas de conocimiento ampliado, para incorporar visiones que van más allá de lo literal.

Recuerda: no significa que adhieras ni justifiques esas posturas disociadas de la tuya. Solamente estás observando para ver qué hay de distinto en las otras personas.