Cha-no-yu es el nombre del camino del té y Chadō o Sadō significa literalmente “agua caliente para el té”. Estos nombres se usan para referirse a la práctica ceremonial que proviene del antiguo Japón y que, desde los antiguos sabios del budismo zen, ha sido utilizada como una forma de medicina.

El té es uno de los pilares fundamentales de la cultura y tradición de muchos de los países asiáticos. En Japón, la ceremonia consiste en servir a los participantes té verde en polvo (matcha) siguiendo un estricto protocolo y buscando realizar la menor cantidad de movimientos posibles. Pero el Cha-no-yu es mucho más que preparar y ofrecer una taza de té, es un culto al arte y un ritual de reflexión y autoconocimiento.

El anfitrión o anfitriona busca crear un ambiente en el que sus invitados disfruten estética, intelectual y físicamente, rodeados de una gran serenidad y armonía. Además de saborear el té, admiran obras de arte, como pintura, poesía y caligrafía. Por ello, quienes se instruyen en el arte del Cha-no-yu dedican décadas a su estudio hasta dominar por completo el ritual, que puede durar hasta cuatro horas.

UN RITUAL QUE PURIFICA EL ALMA

Los principios que sostienen el desarrollo de la ceremonia son cuatro: Wa (armonía), Kei (respeto), Sei (pureza) y Jaku (tranquilidad). Se cree que celebrarla en plena consciencia de estos principios tiene el poder de transformar la conciencia humana. Por ello, la ceremonia del té también consiste en una lección de humildad donde los participantes concentran la atención en la belleza de los aspectos más sencillos de la naturaleza, olvidando los objetos materiales y mundanos y buscando purificar el alma y alcanzar un estado de armonía espiritual con el universo.

elementos del chanoyu ceremonia del te

El objetivo de la ceremonia del té es vivir el momento y todo el ritual (el espacio donde se realiza, los utensilios que se utilizan y cada detalle del ambiente) se prepara para que los sentidos se concentren en ello. Es, sin lugar a dudas, una forma de meditación activa.

Los monjes budistas llevaron el té verde a Japón, cuando aprendieron a beberlo en China. El té comenzó a ser importado desde la región y a beberse en monasterios como una forma de medicina y para que los meditadores se mantengan despiertos durante sus prácticas espirituales. Luego comenzó a beberse en las mansiones de la aristocracia y de la élite guerrera dominante, en el siglo XII.

Actualmente, si bien el lujo de ofrecer una ceremonia completa de té sigue perteneciendo a la élite japonesa, miles de estudiantes buscan instruirse en el arte en las diversas escuelas existentes, por ser la práctica espiritual japonesa por excelencia.

Ichi-go ichi-e significa “un encuentro, una oportunidad” y es el lema que acompaña cada ceremonia de esta tradición.

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Fuentes

El club del té

Web Japan