James Eid es un joven que realmente se preocupa por las problemáticas ambientales. ¡Decidió generar un cambio positivo desde su metro cuadrado! Tal es así que puso en marcha su emprendimiento y con el tiempo descubrió una nueva pasión y vocación.

Con valor y perseverancia, este muchacho demuestra que el éxito no tiene límites ni edad

Es estudiante de administración de empresas en la Universidad de Lancaster y dio inicio a un nuevo proyecto en medio de la pandemia de Covid-19.

Fue en ese momento cuando comprendió el gran desperdicio de alimentos que existe en el mundo. ¿Qué hizo al respecto?

“Estuve involucrado desde muy joven y fue realmente angustioso ver todo ese desperdicio. Te acostumbras, te aclimatas a ver tanto desperdicio, pero si das un paso atrás y lo miras, es devastador. Y es algo que podemos detener” explicitó.

Según comunicó todo empezó en 2020. ¡Tuvo una idea fantástica! Por supuesto, emprender implica probar nuevas aventuras, desafiar límites y adaptar la propuesta de valor según las necesidades del entorno.
James Eid - Créditos: British Baker

Factura 1 millón de dólares por mes y convierte los desechos en un negocio

¿Sabías que la economía circular esta intrínsecamente relacionada con la industria alimentaria?

Por esa razón destacamos este modelo productivo que tiene como objetivo preservar a los ecosistemas mediante la conservación y sostenimiento de los recursos. Brinda la posibilidad de transformar los bienes que emplean una vez que han cumplido su función.

¡Esto es posible gracias a diversos criterios de sostenibilidad!

¡La cultura de usar y tirar atenta contra el planeta!

¡La historia de Eid es digna de destacar! En sus inicios comenzó a vender "galletas rotas" veganas. ¿Cuál es el secreto? Todos los bizcochos que se rompen a lo largo del proceso de producción son reutilizados y vendidos a un menor valor, dijo el joven. ¡A su comunidad le encantó la idea!

Actualmente la "Caja de verduras torcidas" es lo más pedido. Contiene una gran variedad de vegetales: papas, brócoli, zanahorias, maíz dulce, chiles, nueces, tomates, cebollas y más. Dijo que provienen de granjas ubicadas en el Reino Unido.

“Su sabor es igual que la comida normal, solo que no tiene la forma perfecta y puede que no sea del tamaño exacto que estamos acostumbrados a ver en las tiendas, pero sigue siendo fresco y delicioso", expresó James.

Quizás sin darse cuenta, ha logrado cambiar la vida de muchas personas. No se ha quedado con los brazos cruzados, sino que se ha convertido en un referente más del activismo ambiental.

"Quería cambiar las percepciones de las personas sobre cómo vemos los alimentos como un todo por el bien de nuestro planeta, informando a las personas que la comida rara no es algo que debamos descartar o tirar. directamente a la basura. ¡Así nació Earth & Wheat!", expresó convencido.

Y enfatizó en lo siguiente: “Empecé con pan torcido y luego galletas partidas, y ahora Earth & Wheat se ha trasladado a las verduras, ya que queremos evitar que los productos vegetales no deseados se arrojen de nuevo a los campos o se envíen a los vertederos porque ninguna comida debería desperdiciarse".

Como si fuera poco, este emprendedor detalló que es ordenado, arranca su día alrededor de las 6 a.m. y a las 7:30 a.m. comienza a producir sus delicias en la panadería. Al llegar a su hogar retoma sus estudios universitarios.

¿Cuál es su mayor deseo? Confesó que realmente le interpela lo que está sucediendo en el mundo, por ese motivo rescata y vende lo que otros tiran:

"Como individuos, podemos tomar medidas para ayudar al planeta, una es esta rescatando alimentos deformes y evitando que se desperdicien suscribiéndonos y uniéndonos a la lucha contra el desperdicio de alimentos con Earth & Wheat", argumentó.

Eid afirmó que seguirá construyendo más negocios sustentables. Uno de sus objetivos es expandirse internacionalmente y llevar este mensaje a todos los rincones. “Creemos que es maravilloso”, dijo.

james es un gran ejemplo de compromiso y responsabilidad con el planeta