Las Áreas Protegidas cumplen funciones ecosistémicas vitales en todo el planeta Tierra. Constituyen una estrategia fundamental para la conservación a largo plazo de la diversidad biológica y cultural. Comprenderlas y conocerlas es parte de valorar la naturaleza.

Según el Artículo 2° del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un Área Protegida es un “área definida geográficamente que ha sido designada o regulada y es administrada a fin de alcanzar objetivos específicos de conservación”.

Las metas de Aichi (también conocidas como Plan Estratégico para la Diversidad Biológica) conforman un conjunto de 20 metas agrupadas en torno a cinco objetivos estratégicos, que debían alcanzarse antes del 2020.

[También te puede interesar: ¿Cómo puede la educación ambiental ayudarnos a comprender la pandemia?]

La meta número 11 está relacionada directamente con las Áreas Protegidas. Ésta plantea que al menos el 17% de las zonas terrestres y de aguas interiores, y el 10% de las zonas marinas y costeras (especialmente las que revisten particular importancia para la diversidad biológica y los ecosistemas) debían ser conservadas por medio de sistemas de Áreas Protegidas, administradas de manera eficaz y equitativa.

Beneficios de las áreas protegidas

● Protegen las cuencas hidrográficas y los suelos.

● Colaboran con la regulación del clima.

● Proveen recursos y materias primas, alimentos y medicinas.

● Brindan el marco para la investigación científica.

●Permiten el desarrollo de actividades turísticas y recreativas sustentables que habilitan el desarrollo social y económico local y regional.

● Proporcionan valores culturales, emocionales y espirituales.

lago argentino
Lago Nahuel Huapi

Áreas protegidas en Argentina

Las ecorregiones son áreas biogeográficas extensas con características particulares en su ecología, clima, suelo, hidrogeografía, flora y fauna. Por su forma y ubicación en tanto latitud como altitud, la Argentina es uno de los países con más variedad de ecorregiones. Por lo tanto, al tener tanta variedad de ecosistemas, la diversidad biológica es alta. De las 18 ecorregiones de Argentina, 5 son exclusivas o semi exclusivas.

Existen en el país 492 áreas protegidas registradas que integran el Sistema Federal de Áreas Protegidas (SiFAP). Las continentales, que incluyen áreas costeras, cubren una superficie de 35.691.705 hectáreas. Representan el 12,80% del territorio nacional continental. (Datos actualizados a diciembre de 2018).

Algunas de ellas también cuentan con designación internacional:

- 15 reservas de biosfera: áreas representativas de uno o más ecosistemas no alterados por la acción del ser humano o que requieren ser preservados y restaurados.

- 23 sitios Ramsar: humedales de importancia internacional.

- 5 bienes de patrimonio mundial natural: lugares de la Tierra con un “valor universal excepcional” que pertenecen al patrimonio común de la humanidad.

En la Región de la Patagonia hay actualmente 5 reservas de Biosfera: el Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral, el Península de Valdés, el Parque Nacional Los Alerces, el Parque Nacional Los Arrayanes y el Parque Nacional Lanín.

[También te puede interesar: Humedales: ¿qué son y por qué son tan importantes?]

La Argentina posee una organización de gobierno federal, por lo que cada provincia tiene dominio sobre los recursos naturales que existen en sus territorios. De ese modo, cada provincia tiene sus propias legislaciones y categorías de protección de las áreas naturales.

Con el fin de unificarlas, en el año 2003 se constituye el Sistema Federal de Áreas Protegidas (SiFAP) mediante un acuerdo entre la Administración de Parques Nacionales, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Consejo Federal de Medio Ambiente.

Las Áreas Protegidas pueden ser públicas, privadas, comunitarias o pueden pertenecer a universidades o a ONGs. Solo necesitan tener el respaldo de una normativa de creación.

El turismo en un área protegida

Valorar la naturaleza y otorgarle valor a los ecosistemas es una acción subjetiva que depende de cada persona. Sin embargo, en el acto de contribuir a la conservación de la biodiversidad, podemos accionar de un modo que minimice los impactos que generamos cuando visitamos las Áreas Protegidas. De esta forma, estamos asegurando que las generaciones futuras también puedan disfrutar de ellas como lo hacemos nosotros ahora.

Aquí van algunas recomendaciones para que tengas en cuenta al visitar un área protegida:

- Respeta los carteles y senderos.

- Informarte sobre el Parque Nacional o la Reserva que visites. Registrate en el Centro de Informes o Guardaparques si así lo requiere el Área Protegida.

- No ingreses con mascotas.

- No alimentes la fauna, ni dañes ni extraigas la flora. Disfruta en silencio, ya que los ruidos ahuyentan a la fauna y perjudican el ambiente.

- No generes residuos, y de hacerlo, deséchalos en los lugares correctos.

- Transita con un calzado adecuado que evite impactos el suelo.

- No contamines los cursos naturales de agua (lagos, ríos, arroyos).

[También te puede interesar: 7 hábitos que puedes adoptar para ser un turista responsable]