El cambio climático consiste en el aumento sostenido y gradual de la temperatura del planeta, debido al efecto de la contaminación atmosférica por gases (dióxido de carbono, Metano, óxido nitroso, entre otros) liberados a la atmósfera por las actividades del hombre. Al efecto sobre la temperatura, se suman los cambios en los regímenes de las precipitaciones, generando variaciones en la presencia de eventos extremos como inundaciones, sequías y tormentas.

El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (2019) ha indicado que las concentraciones de CO2 y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera se ubican en nuevos máximos históricos. Los ecosistemas son altamente susceptibles a sufrir los cambios climáticos en las precipitaciones y la temperatura. Esto es debido a que los cambios en las variables ambientales pueden producir efectos directos e indirectos sobre otros controladores de los recursos del ambiente, como los ciclos de los nutrientes (carbono y nitrógeno).

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Comprender la interacción entre los ciclos del agua, el carbono y el nitrógeno es aún registrado como un punto carente en investigación sobre el cambio climático a nivel mundial. Es importante enfocarse en esa relación ya que, por ejemplo, los cambios en la precipitación afectan en forma directa el ciclo del carbono y el nitrógeno en los ecosistemas. Asimismo, el ciclo del carbono está desequilibrado debido a la generación de los combustibles fósiles y a la extracción del carbón orgánico.

El cambio climático en la Patagonia

Investigaciones recientes mostraron cambios en los ciclos de los nutrientes que pueden estar influyendo y siendo influidas por el cambio climático global. En los bosques del Parque Nacional Lanín por ejemplo, se ha observado que el ciclo del carbono y el nitrógeno se encuentran “acelerados”. Esta aceleración se debe al aumento de la radiación solar que influye en la descomposición de los residuos vegetales y en la mayor liberación de carbono y nitrógeno al ecosistema. En este sentido, se observó mayor emisión de CO2 y Nitrógeno a la atmósfera, generando un mayor impacto y contaminación atmosférica a nivel regional.

El aumento de la temperatura, las sequías, el polvo atmosférico y los incendios forestales que generan también una elevada contaminación ambiental que reduce la calidad del aire, pueden terminar evitando que las personas salgan al exterior. El aumento de las temperaturas invernales puede repercutir sobre las actividades deportivas y recreativas de invierno, especialmente en zonas de baja altitud, como la Región Patagónica.

En este sentido, el cambio climático puede presentar efectos negativos directos y significativos no solo en los ecosistemas pero también sobre la economía de las actividades recreativas al aire libre y los miles de puestos de trabajo que dependen de estas actividades. La destrucción de los recursos naturales generará un menor número de visitantes en los Parques Nacionales, y por lo tanto una disminución en el nivel de gasto en las comunidades locales que los sostienen.

Los niveles de contaminación ambiental en la Región Patagónica están siendo influenciados por los cambios en las variables climáticas lo que a su vez afecta el funcionamiento y el nivel de contaminación atmosférica de estos ecosistemas particulares. Esta información de investigaciones e informes recientes, debe ser una fuente de datos fundamental para la ciudadanía en general, para los tomadores de decisiones y las políticas públicas en relación a estrategias de mitigación del cambio climático.

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Día Mundial del Aire Puro

En el año 1977, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece al tercer jueves de noviembre el “Día Mundial del Aire Puro”. Esta fecha responde, por un lado, al incremento de las emisiones contaminantes y su impacto en la salud de las personas, y por otro, a la preocupación de la sociedad por la contaminación atmosférica de origen industrial, parque automotor e incendios forestales.

¿Qué podemos hacer para revertir esta problemática?

Elige caminar o andar en bicicleta para evitar el uso de los vehículos que emiten gases de efecto invernadero y gases que con el tiempo contaminan el aire.

Asegúrate de apagar correctamente las fogatas en áreas naturales para evitar posibles incendios en la zona.

Controla tu consumo de aerosoles de uso diario y elige aquellos que no dañen la capa de ozono.

Utiliza la energía eléctrica de forma eficiente.

• Opta por consumir alimentos orgánicos o agroecológicos, evitando los que fueron tratados con agroquímicos y colorantes.

Pon en práctica la Regla de las seis Rs: Reducir, Reciclar, Reutilizar, Rechazar, Repensar y Reparar. Durante todo su ciclo de vida, los productos o servicios que consumimos emiten gases de efecto invernadero y gases contaminantes durante los procesos involucrados, desde la extracción de recursos naturales, su fabricación, su distribución y transporte. Al aplicar las 6Rs podemos disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y gases contaminantes.

¿Y tú qué haces para preservar el aire puro?