La natación y el cerebro: nadar fortalece la memoria y la salud pues no solo es uno de los ejercicios más completos para el cuerpo, también tiene efectos profundos y positivos sobre la materia gris.
Diversos estudios en neurociencia y actividad física muestran que nadar con regularidad estimula la neuroplasticidad, fortalece la memoria y ayuda a proteger la salud cerebral a largo plazo.
Mover el cuerpo en el agua implica coordinación, respiración consciente y ritmo, tres factores clave para activar áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje, la atención y el bienestar emocional.
La natación y el cerebro: nadar fortalece la memoria y la salud
La ciencia habla de neurogénesis, un proceso mediante el cual el cerebro puede generar nuevas neuronas, especialmente en el hipocampo, una región central para la memoria y el aprendizaje.
La actividad aeróbica —como la natación— favorece este proceso de forma indirecta al:
- Estimular la circulación sanguínea cerebral
- Aumentar la oxigenación del cerebro
- Activar la liberación de factores neurotróficos, como el BDNF
- Reducir el estrés oxidativo y la inflamación
Estos mecanismos no solo ayudan a mantener neuronas sanas, sino que fortalecen las conexiones entre ellas, lo que mejora la función cognitiva con el paso del tiempo.
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Beneficios de la natación para la memoria y la concentración
Nadar de manera regular se asocia con mejoras en distintas funciones mentales:
- Memoria a corto y largo plazo
- Capacidad de concentración
- Velocidad de procesamiento mental
- Claridad cognitiva
Esto se debe a que el cerebro, al estar mejor irrigado y oxigenado, responde con mayor eficiencia a los estímulos diarios.
Un aliado natural contra el estrés y la ansiedad
El entorno acuático tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso. La natación activa el sistema parasimpático, responsable de la relajación profunda, y ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Además, el movimiento rítmico y la respiración controlada generan un efecto similar al de la meditación, favoreciendo:
- Menor ansiedad
- Mejor estado de ánimo
- Mayor regulación emocional
- Sensación de bienestar sostenido
- Natación y salud cerebral a largo plazo
Practicar natación de forma constante puede convertirse en una herramienta preventiva frente al deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. Estudios sugieren que el ejercicio aeróbico regular ayuda a preservar la estructura cerebral y reduce el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
¿Cuánto y cómo nadar para obtener beneficios cerebrales?
No hace falta entrenar como un atleta. Para obtener beneficios a nivel cerebral, se recomienda:
- Nadar entre 2 y 4 veces por semana
- Sesiones de 30 a 45 minutos
- Mantener un ritmo moderado y constante
- Priorizar la respiración consciente y la regularidad