Enero, y los primeros meses del año, nos invitan a reflexionar no sólo sobre lo que queremos para este nuevo ciclo, sino también a detenernos y observar cómo hemos experimentado el año anterior. La información que recabamos es sumamente valiosa ya que nos permite echar luz a los aprendizajes transitados y aportar mayor claridad a la hora de conectar con nuestras intenciones de una manera genuina.

Comenzar a expresar y manifestar nuestras intenciones implica un proceso a través del cual es posible conectar con acciones que estén en coherencia con eso que deseamos

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A continuación, una serie de pasos que pueden ser de utilidad en este camino:

  • Intención:

En relación a lo que deseamos (y soñamos), observándonos con una mirada basada en la abundancia y el merecimiento. A veces puede ser algo muy concreto y, a veces, puede ser algo más bien abstracto; ligado a una visión, a una imagen de cómo nos vemos o de cómo queremos vernos a nosotros mismos de hoy en adelante.

Establecer un orden de prioridades de nuestras intenciones, puede ser beneficioso para tener un mayor registro y convertirlo en nuestro norte.

  • Aprendizajes:

Identificar los aprendizajes del año anterior para abrir espacios de consciencia que aporten claridad y foco a la hora de conectar y renovar nuestras intenciones.

¿Qué aprendí de mí mismo? ¿En qué situaciones percibí una emoción / sensación de bienestar? ¿Y de incomodidad? ¿Qué declaración puedo hacer a partir de ahora? Declarar un “basta”, por ejemplo, puede marcar un antes y un después si lo que buscamos es generar un cambio.

Reconocernos a nosotros mismos en esos aprendizajes nos permite re-valorizar lo que sí pudimos e hicimos, fortaleciendo nuestra capacidad de resiliencia. Capitalizar lo aprendido para enfocarnos en lo que fue posible y en lo que es posible hoy con el fin de recuperar, equilibrar y disponer de la energía necesaria para el comienzo de un nuevo ciclo.

  • Objetivos - acciones conscientes:

A partir de observar los aprendizajes e iluminar nuestras intenciones, lo siguiente será preguntarnos: ¿cómo puedo acercarme a eso que quiero? ¿En qué voy a invertir mi tiempo y energía? ¿Qué quiero seguir haciendo? ¿Qué necesito cambiar o hacer diferente? ¿Qué necesito dejar de hacer?

Hacernos estas preguntas nos conduce a trazar el camino de nuestros objetivos, conectándolos con una acción concreta para el año en curso. Además de acciones posibles, se trata de identificar acciones conscientes, elegidas, en concordancia con nuestra intención primaria y con lo que hayamos declarado empezar a ser y hacer.

  • Autoconocimiento:

Cultivar el autoconocimiento es fundamental y transversal a todo el proceso ya que facilita la conexión con nosotros mismos, pudiendo reconocer cómo nos vamos sintiendo a medida que vamos haciendo. De esta manera, mantenemos el foco en tomar decisiones (y acciones) a consciencia.

Leer; escribir; hacer pausas conscientes; meditar; practicar la atención plena son algunas de las formas de desarrollar el autoconocimiento. Incluso, pedir ayuda para compartir con otros nuestra experiencia, profundiza la propia conexión, así como también puede convertirse en una puerta hacia nuevas posibilidades.

Somos humanos y estamos en constante cambio, por lo cual, es necesario darnos permiso para ser flexibles sobre lo que nos proponemos en un principio en relación a cómo lo experimentamos en la práctica. Estar con ojos curiosos y abiertos al aprendizaje más que ensimismados en cumplir estrictamente con un “listado de objetivos”. Poner en el centro el transitar el proceso y el compromiso de atender nuestras inquietudes y motivaciones, como el resultado en sí mismo para encontrarnos con nuestro deseo y manifestar nuestra intención desde un lugar genuino.

Regalarnos a nosotros mismos y, en consecuencia a los demás, la posibilidad de estar dando lo mejor que podemos desde nuestra verdad para recorrer un nuevo año con mayor apertura y liviandad ante los propios cambios y los que la vida nos va mostrando. Actuar desde nuestra naturaleza y autenticidad, generando espacios de consciencia, es crear tierra fertil para el camino que nos conducirá a expresar y manifestar nuestras intenciones más profundas.

¿Listo para comenzar este viaje?