La palabra es una herramienta poderosa mediante la cual es posible crear nuestra realidad. Cuando tomamos consciencia de lo que esto significa, pasamos a un siguiente nivel que implica hacer uso de esta capacidad a nuestro favor, convirtiéndonos en los arquitectos de nuestro día a día y, en consecuencia, cultivando bienestar en nuestra vida.

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A través de la palabra, podemos formular declaraciones que nos acompañen en el proceso de soltar aquello que nos genera malestar, que no elegimos y, sin embargo, allí seguimos; aquello que no nos es propio y que, por alguna razón, nos vemos siendo parte de un patrón heredado; aquello que nos mantiene quietos, confundidos y con falta o pérdida de autenticidad.

Manifestar declaraciones nos invita a procesar alguna historia pasada en la que estamos anclados en pos de integrar esa experiencia con el presente generando así, el espacio necesario para iniciar un nuevo ciclo de vida de forma diferente.

El proceso de generar un cambio cualitativo en nuestras vidas, en lo relacionado a crear nuevas experiencias, conectar con emociones de bienestar y construir vínculos de calidad implica asumir un rol protagonista y responsable en el que nos comprometemos a ser honestos con nosotros mismos y a transitar un camino que puede ser incómodo por momentos.

A continuación, una secuencia de declaraciones posibles para comenzar este viaje de transformación:

  • Aceptación (Sí):

Decir Sí a la situación, a lo que acontece. Aceptar en lugar de resistir. Reconocer y darnos permiso a mostrarnos vulnerables ante el dolor y/o la incomodidad que nos genera tal situación. Sumergirnos en una suerte de entrega hacia lo que es y/o hacia lo que fue, cuidándonos de no quedar atrapados en un relato de culpas, recriminaciones, quejas y juicios de valor que sólo alimentan un estado de resignación, drenando nuestra energía para movernos en la búsqueda de bienestar.

¿A qué me estoy resistiendo? ¿Sobre qué estoy queriendo tomar el control? ¿Qué necesito reconocer para que mi energía empiece a fluir mejor, con mayor liviandad?

Compartir nuestra historia con una persona de confianza y conectar con nuestra vulnerabilidad que es justamente lo que nos hace humanos. Entrar en conexión con otros genera mayor apertura y favorece a la hora de salir del rumeo mental que muchas veces tomamos como una verdad absoluta.

  • Perdón:

Una vez que reconocemos el dolor, es necesario conectar con el perdón como una forma de liberación, de alivianar la carga; el peso que esa experiencia nos genera. Perdonar no significa olvidar o estar de acuerdo. Perdonar tiene que ver con un acto de amor hacia nosotros mismos que nos invita a dejar atrás lo necesario y así, hacer lugar para conectar con nuevas oportunidades de las que somos merecedores.

¿A quién siento que necesito perdonar? ¿Necesito perdonar a otro? ¿Necesito perdonarme a mí mismo?

  • Gratitud:

La gratitud es la emoción que nos conecta con un sentido de suficiencia y abundancia y con la posibilidad de iniciar un nuevo camino. Para ello, es necesario registrar los aprendizajes que la experiencia nos dejó: ¿Qué aprendí? ¿Qué me está mostrando lo sucedido y lo que se presenta hoy?

Lo que vivenciamos en nuestra vida nos muestra algo que tenemos para aprender. Si nos vemos inmersos en experiencias y vínculos repetidos que nos alejan de nuestro bienestar puede ser símbolo de que aún necesitamos aprender algo sobre nosotros mismos en relación a esa experiencia. Observar el aprendizaje es la llave que nos permite trascender y evolucionar como seres humanos.

Una vez que visibilizamos el aprendizaje, agradecemos lo vivido. De esta forma, honramos y celebramos lo experimentado para comenzar a conectar con lo que es posible hoy a partir de una versión transformada de nosotros mismos.

  • ¿A qué me puedo comprometer a partir de ahora? ¿Qué puedo empezar a hacer hoy?

Sostener la práctica es el desafío que sigue para no repetir viejos patrones. Si no entrenamos, la mente irá a buscar programas antiguos (y obsoletos para la persona que somos hoy), por lo cual necesitamos generar nuevas experiencias y crear nuevas referencias y creencias que nos orienten hacia un accionar consciente, estando atentos a nuestro sentir y a promover el bienestar en nuestra vida.

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Sólo las declaraciones que hagamos darán lugar a una nueva realidad si nos comprometemos a actuar en consonancia con lo declarado; a cumplir con lo que declaramos.

¿Te animas a emprender este camino?